Javier F. Ferrero

Un libro causó furor hace unos cinco años entre los economistas y lectores de asuntos económicos. También sembró el pánico entre los muy ricos. Era un texto de 976 páginas escrito que se ha convertió en un verdadero best-seller. El autor de esta obra de investigación fue uno de los más brillantes economistas actuales: Thomas Piketty.

El libro se titula Le capital au XXIe siècle (Seuil, Paris 2013) y aborda fundamentalmente la relación de desigualdad social producida por herencias, ingresos y principalmente por el proceso de acumulación capitalista.

Su obra se cita con respeto en los círculos del poder, las tertulias mediáticas y las cenas mundanas de Francia y EEUU. El Nobel Paul Krugman le describió como»un prodigio de honestidad». La prensa anglosajona comparó su libro con el impacto que tuvieron en siglos pasados Adam Smith, Keynes o el mismísimo Karl Marx.

Sus trabajos cuestionan de manera radical la hipótesis optimista del economista ruso Simon Kuznets quien establecía un vínculo directo entre el desarrollo económico y la redistribución de ingresos, resaltando la importancia de las instituciones políticas y fiscales en la instauración de impuestos e ingresos públicos y por tanto en la evolución económica histórica de la distribución de la riqueza.

Ahora, Piketty ha presenta su último libro, ‘Capital e ideología’. «El cambio climático y la desigualdad son los dos problemas más acuciantes de nuestro tiempo, y creo que están muy interrelacionados porque no seremos capaces de resolver el problema del cambio climático si no reducimos la desigualdad», ha indicado en una entrevista en Hora 25, de la Cadena Ser.

«Creo que la idea de tender a un uso más moderado de la energía sin moderar la desigualdad es una ilusión porque no seremos capaces de pedirle a los que ganan menos y a los grupos de ingresos medios que cambien su forma de vida si los que más ganan siguen consumiendo a lo loco y generando muchas emisiones de carbono», ha indicado.

El economista indica que «ambos problemas han de ser resueltos a la vez; por supuesto, la desigualdad es un problema anterior, ha sido uno de los grandes asuntos de la historia mundial en todas las sociedades desde la Revolución Francesa, y antes incluso: a lo largo de la historia, siempre ha habido una búsqueda de la justicia, de la igualdad; y ésta es la historia de la búsqueda de una sociedad más justa, y de la organización de una forma mejor de distribuir la propiedad, los ingresos, la educación y la riqueza. Estas son las historias que analizo en este libro»

Un parón en la igualdad

Piketty señala que en las últimas décadas se ha detenido el aumento de la igualdad, «tras auge del reaganismo en Estados Unidos (y en menor medida en el Reino Unido y Europa), y la caída del comunismo de tipo soviético, que contribuyó a un gran movimiento ideológico en sentido contrario que ha ido demasiado lejos».

«La Rusia poscomunista y en la China de hoy en día, que se han convertido en los mejores aliados del hipercapitalismo, de los paraísos fiscales y de la opacidad fiscal. Creo que lo que estamos viendo hoy (especialmente desde la crisis financiera de 2008) es que esto ha ido demasiado lejos, y de que está amenazando la aceptación social de la globalización y del capitalismo moderno, y creo que hay formas de continuar con el proceso de reducción de la desigualdad, que en mi opinión no debería de haberse parado, y creo que podemos regresar al camino hacia una sociedad más justa», señala.

El relato de los méritos

«Siempre muy tentador para los ganadores del juego económico, del juego de la educación, decir que todo depende de sus méritos, de su esfuerzo, etcétera… No estoy diciendo que estén equivocados al 100%, a lo mejor solo un 95%, no lo sé…», señala Piketty.

El economista señala que «lo que sé es que si miras a la conexión entre los ingresos familiares y la probabilidad de acceder a universidades o instituciones educativas de élite, están muy relacionadas. Yo incluyo una gráfica en el libro que muestra cómo en los EEUU si los ingresos familiares están entre el 20% de los más bajos, tus probabilidades de acceder a una educación superior son de un 20% o un 25%, mientras que si están entre los más altos, son de un 95%…»

La acumulación del capital

Piketty indica que «la acumulación de propiedad es siempre un proceso social que incluye a muchos actores sociales y grupos diferentes. Por eso necesitamos tener una discusión democrática, un debate social, sobre los niveles justos de concentración de bienestar y propiedad. Los mil-millonarios deberían de mantener algo de su renta, pero ¿todo lo que tienen hoy? ¿Esa es necesariamente la mejor solución?»

«Hoy tenemos fortunas individuales de 1 billones de dólares o de euros… ¿Hasta dónde se supone que pueden llegar? Creo que es increíblemente naif pensar que la mejor solución es que no haya ningún límite. Especialmente en ámbitos como el monopolio energético, los privilegios fiscales y optimización de impuestos que vemos en este nivel de fortunas», indica.