Malala Dakal

Primer contacto con la obra de Don Rogelio J. y primera dosis de puro y crudo trazo al servicio de esta narrativa. En Tierra Muerta (Autsaider Cómics, 2020), el autor atrapa nuestra atención con un fogonazo feísta y brutal, arrastrándonos en una vorágine visual de aroma underground con la excusa de una brutal antiutopía. 

Ambientada en un futuro distópico dividido en cuatro megaciudades enfrentadas que representan cuatro tipos de gestión política diferente, cuenta la historia de un grupo de música que intenta salir adelante en un mundo moribundo, obsesionado con el control, donde la única posibilidad de ser libre es en la Tierra Muerta que hay entre esas ciudades.

En un difícil momento económico, el grupo acepta el encargo de una vieja conocida: un contrato estrella para tocar en las cuatro ciudades, que los llevará a vivir una serie de situaciones en las que la lucha por su libertad será sin duda la opción más atractiva.

Personajes desarrollados de manera excelente en un enclave post-apocalíptico en el que Don Rogelio arriesga de manera brillante en el trato de la viñeta, hacen de esta novela una historia magnífica en la que sumergirse e identificar semejanzas con situaciones actuales.

Tierra muerta puede leerse como un manifiesto sobre la libertad, de la necesidad de encontrar la salida de un lobrego mundo interior hacia un exterior aún más oscuro si cabe, apestado de urgencia y anarquía, sin futuro y sin apenas presente. Todo un canto a la acracia con trazo clandestino.

Don Rogelio J. se convierte con esta obra en una de las voces con más personalidad del cómic actual, irremediablemente colapsado por superhéroes con historias más o menos llanas y más o menos irrelevantes. Autsaider Cómics arriesga y acierta de lleno apostando por este espectacular ejercicio gráfico. Una más que recomendable propuesta.

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