Este cuento está dedicado a la niña palestina Ahed Tamimi, encarcelada por defender la libertad de su pueblo. Casi mil años después de la muerte de Salahaddín, El Reino de los Cielos (Jerusalén) sigue estando en pie de guerra (1)

Por J.C.
Hubo un tiempo, hace muchísimo tiempo (2), cuando la vida y la búsqueda de la verdad era más importante que la religión, que los hombres y las mujeres cazaban y sembraban juntos y, cuando se amaban o atraían, gozaban de la unión de sus cuerpos sin dar importancia a su desnudez.

Pero un día, un aciago día, subió al trono un personaje oscuro que, además de ganar todas las guerras, proclamaba que había sido elegido por Dios para enseñar a los hombres y a las mujeres el camino que conduce al Paraíso.

Este tirano, cuyo Reino se erguía en lo que hoy son desiertos, una tarde descubrió en una terraza – a esa hora en la que el cielo enrojece- a un chico y a una chica amándose con tanta dulzura y pasión, que un extraño odio, inexplicable, invadió de envidia su corrompido corazón.

Ese Rey, que según una vieja leyenda se llamaba Mando Yo, tenía un defecto físico que le atormentaba; para ser exactos, dos: Un pene muy pequeño y, además, era impotente.

Cuando vio a los adolescentes, (conocidos en su aldea como Sabiduría y Valentía) declararse su amor entre risas y caricias, mandó llamar a sus soldados y, clamando que obedecía un mandato divino, ordenó que les cortasen la cabeza y mutilasen sus órganos genitales.

Y, como no tenía ninguna simpatía ni por los hombres ni por las mujeres, prohibió el sexo en todo su reino e inventó la palabra pecado.

Luego mandó construir millones de templos en su imperio, que crecía día tras día, y en los altares colocaba una chocante imagen de Dios, cuyos rasgos se parecían siniestramente a los suyos.

-1-El comentario de Salahaddín y el Reino de los Cielos (Kingdom of Heaven) está sacado de la película homónima de Ridley Scott.

-2-Este viejísimo manuscrito fue encontrado a la orilla del Mar Muerto el día en que la niña palestina de 16 años, llamada Ahed Tamimi, fue encerrada, atada de pies y manos, en una cárcel israelí.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

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