5Shares

Por J.C.

Creo que estaba en un lugar muy importante, como un parlamento con fantasmas y telas de araña, y que Donald Trump anunciaba con voz tronante que iba a deportar a 200.000 salvadoreños porque esa gente viene de un “agujero de mierda”.

El silencio de los corderos se hizo espeso, inhumano, cobarde, insoportable, y Donald Trump continuó:

Sí, El Salvador es un “agujero de mierda”, lo mismo que Haití y los países africanos. Echémosles fuera a patadas y demos la bienvenida a las razas arias. No queremos parásitos del tercer mundo que nos chupen la sangre.

Entonces el Rey, herido por el desprecio con el que el emperador hablaba de todos los hispanos, se puso de pie – y emulando la anécdota de su papá con Hugo Chávez- cogió un macrófono, que se escuchaba en todo el planeta, y le dijo ¿Por qué no te callas?

España no permitirá -agregó- que sigas hablando así y, si no cierras tu boca-ano, enviaremos a nuestras legiones a Estados Unidos para traerte cargado de cadenas al circo romano de Cartagena, para que demuestres ante nuestros gladiadores y gladiadoras si eres un hombre o un trozo de mierda.

5Shares

Deja un comentario