El nombre de la exsenadora y exsecretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha vuelto a los titulares este sábado luego de que se le mencionara como posible compañera de papeleta del aspirante demócrata a la presidencia, Michael Bloomberg. La campaña del millonario empresario y exalcalde de Nueva York no ha desmentido ni confirmado la información, limitándose a señalar que está centrado en su agenda de trabajo.

La candidata presidencial dos veces fallida parece enfilada a esa posición y sus actuaciones parecen constatarlo. El jueves indicó» en The Ellen DeGeneres Show que tiene «una perspectiva bastante clara» de lo que se necesitará para que los demócratas ganen contra el presidente Trump en noviembre y sugirió que el candidato Bernard Sanders no lo es.

La exsecretaria de Estado, que compitió con el veterano izquierdista por la candidatura demócrata a la Casa Blanca en 2016, ha lanzado sus dardos contra el senador de Vermont en un documental que estrenará la cadena Hulu, en el que llamó al senador un «político de carrera» y dijo «a nadie le gusta» y «nadie quiere trabajar con él «.

La ex primera dama, que ganó contra Sanders en las primarias presidenciales demócratas de 2016, aclaró que hizo los comentarios al menos hace un año y medio, pero luego procedió a afirmar que el candidato socialista demócrata está «prometiendo la luna» en cosas que probablemente no pueda entregar, como Medicare para todos.

Sanders, el político para cambiarlo todo

Sanders llegó a cuestionar en los debates en muchas ocasiones la honradez e independencia de Clinton. Y esa rivalidad, al parecer, sigue latente. El discurso del demócrata ha sido siempre claro: quiere cambiar el sistema.

En su época como estudiante, Sanders fue miembro de la Liga Socialista de la Juventud (YPSL por sus siglas en inglés), activista y organizador de protestas como parte del Movimiento por los Derechos Civiles para el Congreso de Igualdad Racial y el Comité Coordinador Estudiantil No Violento. En 1963 participó en la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad donde Martin Luther King Jr. pronunció su histórico discurso «Yo tengo un sueño». Un activista frente a políticos de carrera más cercanos a Wall Street que a la calle.

«No tengo 40 multimillonarios contribuyendo a mi campaña, viniendo de la industria farmacéutica, viniendo de Wall Street y de todos los grandes intereses monetarios», destacaba en un duro debate hace unos meses. «Lo que si tenemos es más de 6 millones de contribuciones de 1 millón y medio de personas con un promedio de 18 dólares y 50 centavos por contribución».

A lo largo de su trayectoria Sanders ha mantenido una postura crítica hacia la política exterior estadounidense y fue un vehemente opositor de la Guerra de Irak desde sus inicios. Sanders sostiene posturas progresistas en asuntos como la igualdad de ingresos, la asistencia universal de salud, la baja laboral por maternidad, el cambio climático, los derechos LGTB y la reforma para la financiación de campañas políticas.

«Si queremos cambiar a Estados Unidos, no lo harán eligiendo candidatos que van a las casas de los ricos a pedir dinero. La forma en que lo haremos es construyendo un movimiento masivo de trabajadores que estén preparados para ponerse de pie, no de estos multimillonarios tomando dinero de Wall Street, sino poniéndose de pie frente a las compañías farmacéuticas y a Wall Street», señaló Sanders.

Todos contra Sanders, ya que ni sus compañeros de partidos quieren cambiar tanto las cosas ni sus rivales políticos lo quieren en frente por su discurso sincero. Queda mucha lucha por delante.