Kasim-Zhomart Tokáyev fue investido hoy presidente de Kazajistán, tras la dimisión de Nursultán Nazarbáyev, quien gobernó este país centroasiático durante casi 30 años.

Tókayev, quien asumió la jefatura del Estado en su condición de presidente del Senado, juró el cargo en una reunión plenaria de ambas cámaras del Parlamento.

«Juro solemnemente servir al pueblo de Kazajistán, cumplir estrictamente la Constitución, garantizar los derechos y las libertades de los ciudadanos y ejercer fielmente las altas responsabilidades de presidente de la República de Kazajistán que se me han confiado», afirmó el nuevo mandatario.

Según la Constitución kazaja, Tokáyev ejercerá la jefatura de Estado hasta abril de 2020, cuando termina el mandato para el que fue elegido su antecesor.

En su discurso de investidura, el nuevo mandatario kazajo, de 65 años, destacó que la decisión de Nazarbáyev de dimitir es «una muestra de su grandeza como político de nivel global y envergadura histórica».

«La República de Kazajistán debe todos sus logros y éxitos, y en particular su sagrada independencia, a Nursultán Abishevich (patronímico) Nazarbáyev», agregó.

Tokáyev recordó que su antecesor, de 78 años, mantiene los cargos de presidente del Consejo de Seguridad de Kazajistan y del partido oficialista Nur Otan.

«La opinión del ‘Elbasi’ (líder de la nación) tendrá importancia prioritaria en la elaboración y adopción de medidas de carácter estratégico», dijo.

En 2010, el parlamento kazajo le concedió a Nazarbáyev el título vitalicio de «Elbasi».

«Considero imprescindible perpetuar el nombre de nuestro gran contemporáneo, del primer presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, de la siguiente manera: nuestra capital debe llevar el nombre de nuestro presidente y llamarse Nursultán», propuso Tokáyev.