Andrea Manzano

Hace unos días el torero Juan José Padilla saltaba al ruedo para celebrar la corrida con una bandera franquista. La FNFF (Fundación Nacional Francisco Franco) usa  el Pazo de Meirás para engrandecer al dictador. ¿Estamos blanqueando el fascismo?

Juan José Padilla salta al ruedo con una bandera franquista

El torero Juan José Padilla, que perdió un ojo en una corrida en Zaragoza (2011) estaba participando en una corrida en Jaén. Compartía cartel con JoselitoAdame y Juan del Álamo. Los tres salieron a hombros, pero el jerezano Padilla fue el menos afortunado. Saltó al ruedo para celebrar el éxito con una bandera franquista. Como es lógico, la imagen se propagó como la pólvora por las redes sociales, provocando un intenso debate y que muchos líderes políticos se pronunciaran, entre ellos, la secretaria general de Podemos Andalucía, TeresaRodríguez, que twitteó: “Juan José Padilla exaltando el fascismo en Villacarrillo (Jaén). Vergüenza de que esto siga pasando y no pase absolutamente nada“.

El propio torero, en declaraciones a la web mundotoro.com, confirmó que ‘Con la emoción de triunfar en esa tarde, yo me puse la bandera sin saber si era la constitucional o no. No vi ni miré a mi espalda, ésa es la gran verdad y pido que se me crea’. También comentó que ‘Me siento orgulloso de ser torero y de ser español pero nostálgico de nada y provocador menos’.

¿Son creíbles las explicaciones de Padilla?

Él explica que en el momento de recibir la bandera no se fijó en ella, así que no pudo diferenciarlas, a pesar de que el escudo es bastante diferente y no es difícil reconocerlas. El torero, al momento de saltar al ruedo, estaba acompañado por su cuadrilla, quienes sí le pudieron ver de espaldas; además, la plaza estaba llena. Con lo cual, pudo haberse dado cuenta del error, y quitarse la bandera.

En el supuesto de que diéramos por válidas las explicaciones, es preocupante y sintomático que un personaje público reconocido como es Juan José Padilla, no sepa distinguir una bandera que fue el estandarte de la dictadura que oprimió y destrozó a España desde 1939 hasta 1975, aunque es evidente que sus restos siguen a día de hoy presentes en no pocos aspectos de la sociedad. Es aún más preocupante que, aún siendo visto este hecho por cientas de personas que abarrotaban la plaza la tarde pasada, nadie hiciera ninguna manifestación en contra de lo que estaba sucediendo en ese momento.

¿Sigue estando el franquismo presente en la sociedad a día de hoy? La respuesta es evidente.

La FNFF se atrinchera en el Pazo de Meirás

El Pazo de Meirás, un palacio que llegó a manos de Francisco Franco tras una cesión, sigue siendo gestionado por la FNFF, fundación “cuyos estatutos enumeran como objetivo prioritario la difusión de la memoria y obra de Francisco Franco”.

Esta fundación gestiona este palacio a su placer. Hace algún tiempo, la FNFF confirmó que usaría este palacio para engrandecer la memoria del dictador, y que regularían ellos las visitas al monumento. En ese momento se apremió a Nuñez Feijoó y a su gobierno para recuperar la titularidad pública del Pazo, mientras 25 activistas decidían entrar en el palacio y colgar una bandera del monumento. La FNFF anunció que hará “todo lo que esté en su mano para asegurarse de que los asaltantes al Pazo de Meirás reciban su justo castigo de acuerdo con la ley” 

La vuelta del curso político en Galicia se marcaba como principal objetivo recuperar la titularidad pública del Pazo. Las primeras acciones se llevaron a cabo en forma de dos PNL, llevadas a cabo por una coalición formada por PSOE, BNG y En Marea. Entre los objetivos de estas PNL están evitar que la Fundación Francisco Franco gestione las visitas al pazo de Meirás y pedir la ilegalización de esta fundación por hacer apología de la dictadura, pero el PP lo rechazó en el Parlamento.

¿Es esto normal en una sociedad madura del siglo XXI? ¿Es normal enaltecer una dictadura que causó millones de muertos, y que, además, tengan control sobre bienes de patrimonio público?

Es posible enlazar estas reflexiones con lo acontecido durante el procèss Catalán. Estamos viendo lo acontecido en esta última semana: prohibición de impresión de papeletas, censura de las webs, impedimento de la difusión de información, etc. Y lo más importante, que es enlazable con estos hechos y permite contrastar la mentalidad hegemónica de la España del siglo XXI, es la prohibición del uso de espacios públicos para difundir información y hacer campaña acerca de un referéndum legal, democrático y que, a diferencia del dictador, no ha matado a nadie. Todos recordamos como a AnnaGabriel se le impidió terminar un acto en Vitoria en el que defendía una República Catalana Independiente.

¿Porqué es ilegal que se difunda información sobre un proceso que permite a un pueblo usar su soberanía para decidir su destino, pero no que una Fundación que engrandece la memoria de un dictador tenga en propiedad y gestione las visitas a un monumento que usa para enaltecer el fascismo, que ha provocado millones de muertos?

La respuesta requiere una reflexión profunda sobre la situación pasada y presente de España, y también sobre su futuro. Una reflexión crítica y colectiva permitirá conocer lo sucedido, para prevenir lo futuro, y evitar así que Fundaciones que engrandecen a dictadores que han hecho muchísimo daño a familias, y a un país entero, tengan cabida en la sociedad de hoy día.

 

 

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