Quim Torra ha decidido dejar en manos del defensor del pueblo catalán (Síndic de Greuges) la decisión sobre la retirada de los lazos amarillos y pancartas con símbolos partidistas. El Govern desoye así, por el momento, el segundo mandato de la Junta Electoral Central (JEC), al menos hasta que el Síndic emita su informe sobre la situación, que según ha expresado la consellera portavoz, Elsa Artadi, será acatado por todos los consellers.

«La decisión del president es mantener la pancarta», ha explicado Artadi, asegurando que Torra entiende que solo puede hacer eso para «preservar la libertad de expresión». Sin embargo, Torra ha dejado en manos de sus consellers la decisión sobre qué hacer en los edificios que dependen de sus departamentos y, además, acogerse a la recomendación que haga el Síndic. 

Hasta que esta decisión final llegue, Torra incumplirá lo dispuesto por la Junta Electoral Central, que había emitido una orden para que el jefe del Govern retirara los símbolos considerados partidistas antes de las 17 horas de este martes, advirtiéndole de posibles consecuencias penales si se negaba. La JEC, que ya había requerido a Torra la semana pasada sobre la retirada de los símbolos, rechazaba así el recurso enviado por la Generalitat donde se le aseguraba que colocar lazos o banderas ‘estalades’ era tan neutral como no hacerlo.

El acuerdo en el seno del Govern para mantener los lazos hasta que el Síndic se pronuncie afecta únicamente a las 13 sedes oficiales de los departamentos, pero no así al conjunto de la administración, donde cada centro decidirá por su cuenta y valiéndose de su propia autonomía. Colegios, centros de salud o oficinas territoriales podrían optar por la retirada o por no hacerlo.

Debate en el seno del Govern

Desde que la semana pasada la Junta Electoral requiriera la retirada de lazos y banderas independentistas al president de la Generalitat, en el Govern se ha sucedido un debate sobre cómo responder al mandato. Mientras que algunos consellers eran partidarios de acatar la orden, bien quitando la pancarta sin darle publicidad, tal como hizo Ada Colau en el ayuntamiento, o bien mediante alguna fórmula más imaginativa, otros se han negado en redondo a hacerlo.

Si bien ninguna de las dos formaciones del Govern desea ser vista como la más blanda ante la JEC, también ambas rehuyen entrar en una guerra en pleno periodo electoral. La solución planteada este martes, que deja la decisión en manos del Síndic, es una decisión salomónica que evita el desgaste mutuo.

El defensor del pueblo catalán, Rafael Ribó, se ha expresado en otros momentos de controversia política y ha emitido informes sobre el 155, la suspensión de los diputados procesados y otros debates cuando las instituciones se han visto superadas por la división que estas situaciones generaban.