Este miércoles 24 de marzo, ha comenzado el juicio contra el activista de la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC), Ruymán Rodríguez, por dar una supuesta patada en un muslo a un guardia civil en 2015 y contra tres guardias civiles acusados de torturar al detenido.

La Fiscalía pide un año y seis meses de cárcel para Rodríguez y la absolución de los agentes, mientras la defensa de Rodríguez pide siete años y medio de prisión para los tres guardias civiles por los delitos de detención ilegal y torturas.

Tal y como recoge Público, el 29 de abril de 2015, Ruymán Rodríguez estaba esperando la guagua cuando un coche se paró delante de él. Dos hombres se bajaron y le dijeron que eran guardias civiles, pero ni ellos ni el automóvil llevaban ningún distintivo que lo acreditara y tampoco se identificaron ante Rodríguez. Después de decirle que no le reconocían en la foto del DNI, lo arrestaron y le llevaron a comisaría para ser identificado.

Estado español. Entrevista a Ruymán Rodríguez, anarquista canario que  enfrenta un nuevo montaje policial – Resumen Latinoamericano

Torturas en el cuartel de la Guardia Civil

Rodríguez jamás se imaginó que sería objeto de torturas por parte de la Guardia Civil, tal y como ha denunciado. Al llegar al cuartel de Santa María de Guía de Gran Canaria, fue recibido entre “gritos y abucheos” y una “batería de insultos machistas, homófobos y racistas”. En la sala de interrogatorios le soltaron: “Tú eres anarquista, ¿no? Entonces ¿qué haces realojando y llenando Guía de gitanos y toda la chusma que no quieren ni en Jinámar ni en La Feria cuando deberías estar en Las Palmas quemando contenedores y cajeros?”. La contestación a esta pregunta provocó la primera bofetada. “Después llegaron los codazos y rodillazos, tirones de pelos, golpes en la espalda y por último el estrangulamiento”, explicó Rodríguez en una entrevista.

Después de vomitar sangre, consiguió que lo soltaran y reclamó un Habeas Corpus, así como asistencia médica y un abogado. Uno de los policías que lo torturó, según Rodríguez, alegó que recibió una patada en el muslo y lo acusó de atentado a la autoridad, aunque un juez rechazó el cargo y lo redujo a falta de desobediencia. Tiempo después, la justicia canaria aceptó el recurso del guardia civil.

El activista canario no tiene ningún tipo de confianza en que le absuelvan. «La Fiscalía pide la liberación para ellos y 18 meses de prisión para mí. Arguyen que, además de mis partes de lesiones, no puedo aportar documentación gráfica ni testigos que corroboren las torturas en comisaría, como si nos pudiéramos hacer un selfie mientras la Guardia Civil nos estrangula».

Aunque le sorprende que a los guardias civiles se les acusara de detención ilegal y torturas, tiene claro que solo es para cubrirse las espaldas y poder decir que es un caso que se ha fiscalizado, estudiado, pero que finalmente archivarán.

Ruymán Rodríguez: “El proyecto 'La Esperanza' es un modelo resolutivo que  demuestra que la anarquía es más funcional”

Desde SIGC y FAGC denuncian que el juicio es un “montaje cutre y torpe” para esconder la paliza que recibió este activista anarquista en 2015 cuando fue trasladado a la comisaría para ser identificado, un detención que fue “ilegal”, según la defensa. Las denuncias de malos tratos por parte de la benemérita han sido desestimadas por la Fiscalía. No así, la denuncia a Rodríguez, sostenida únicamente por los testigos de la Guardia Civil. “A la fiscalía le basta un montaje cutre y torpe de unos guardias civiles que se asustaron cuando nuestro compañero comenzó a vomitar sangre”, señalan  SIGC y FAGC.

Detrás de la detención, señalan que se encuentra una estrategia para “tumbar” una de las iniciativas más emblemáticas del movimiento por el derecho de la vivienda en el archipiélago canario: el proyecto autogestionado La Esperanza, con nueve años de historia.

Ruymán Rodríguez fue uno de los impulsores de esta comunidad de cuatro bloques, cedidos por una constructora en quiebra y ahora propiedad de la Sareb, que alojan a unas 200 personas en situación vulnerable: desempleados, madres solas, mujeres víctimas de maltratos, migrantes irregulares y enfermos crónicos que no reciben ningún tipo de ayudas del Estado.

“Hemos destapado las miserias de las instituciones por encima de sus expectativas. Hemos realojado a más personas en Canarias que las administraciones públicas juntas y hemos politizado y organizado a ‘esa chusma y esa gentuza’, como les llamaban los guardias civiles mientras torturaban a nuestro compañero”, denuncian estas dos organizaciones, que acusan a las fuerzas policiales y judiciales de querer terminar con el movimiento.

In solidarity with Ruymán Rodríguez | Autonomies

Pero advierten que su estrategia no va a funcionar: “Lo que no entienden es que la FAGC y el SIGC no funcionan con líderes. No les cabe en su cuadrada cabeza de funcionarios jerarquizados que somos la respuesta organizada de la necesidad de miles de personas que ninguna de sus leyes y cuerpos represivos logrará aplacar: la vida y la dignidad”.

Además, se niegan a que Rodríguez acabe en la cárcel por “haberse dejado literalmente la salud y la vida para cientos de familias tengan techo, para que reciban atención médica, para que coman”.

“La propiedad privada nunca puede estar por encima al derecho a la vida. A un padre de familia de familia que tú le digas que es ilegal entrar en una casa vacía que nadie está usando, que se está deteriorando, pero que lo legal es que sus hijos mueran en la calle te va a decir que la ley no sirve de nada cuando la vida de sus hijos está en peligro”, resumía el propio Ruymán Rodríguez.

DEJA UNA RESPUESTA