HACE UNOS DÍAS, Elena Blasco Martín manifestaba: “Son tiempos de esfuerzo colectivo y de solidaridad, y siempre lo son para la justicia y la igualdad. El Estado tiene una deuda de equiparación de derechos con las trabajadoras domésticas y desde CCOO vemos con preocupación que han vuelto a quedar fuera de las medidas adoptadas, lo que les añade desprotección social. No pueden acogerse a los ERTEs, ni al desempleo, tampoco cuentan con protocolos y equipos de protección ante el coronavirus y pueden ser despedidas alegando solo falta de confianza. Es hora ya de que las trabajadoras del hogar tengan los mismos derechos y protección social que el resto de personas trabajadoras. Desde el sindicalismo de clase pedimos al Gobierno que en esta crisis no abandonen a las trabajadoras del hogar”.

Además, en el Día internacional de las Trabajadoras del Hogar, CCOO hace público un documento con Demandas en materia de empleo del hogar, reclamando:

– Equiparar a un colectivo de personas trabajadoras, estimado en 600 mil, en su mayoría mujeres (un 85%) y en alto número, de origen inmigrante (cerca del 45%), al resto de personas trabajadoras en todos los derechos asociados a su condición de trabajadora: derecho al desempleo, prestaciones de maternidad (de lo que carecen en la actualidad), protección en salud laboral, negociación colectiva, acabar con el despido por desestimento, etc.

– Extender a este alto número de trabajadoras la protección social, económica y de riesgos laborales en este periodo de crisis sanitaria del COVID-19, de forma que estas trabajadoras no se vean discriminadas respecto al resto de personas trabajadoras, autónomas o empresas. Y ratificación del Convenio 189 urgente por parte del Gobierno español, para que en un futuro, y ante crisis, parecidas, estén en igualdad de condiciones que el resto de trabajadores y trabajadoras.

– Que el Gobierno ratifique el Convenio 189 de la OIT, cumpliendo el compromiso adquirido.

– Que se aborde y explore la regulación de un alto grupo de estas trabajadoras que permanecen en la economía informal, sin alta en la Seguridad Social, en número estimado de unas 200 mil (en torno a 400 mil están dadas de alta en la Seguridad Social). Esta presencia en la economía informal, supone que quedan más expuestas a situaciones de abuso que puede manifestarse en salarios más bajos, jornadas extenuantes, mayor exposición a situaciones de acoso sexual… y más exposición a riesgos de contagio y enfermedad en el caso del COVID-19, al no tener cobertura de baja por enfermedad, si caen enfermas, o viendo aumentada su carga de trabajo por el confinamiento familiar o cuidando a personas enfermas sin la necesaria equipación preventiva.

CCOO propone que se exploren los mecanismos necesarios para que se visibilice el trabajo que realizan estas trabajadoras del hogar, especialmente para abordar instrumentos y medidas destinadas a acabar con la explotación y la esclavitud que genera la informalidad y contribuir a la desaparición de esta economía sumergida, para así asegurar que puedan acceder a los derechos que les correspondan, en salud, seguridad, salarios y protección social. Porque en esta crisis del COVID-19 no se puede dejar a nadie atrás.