Por Carmen López López

Todos los servicios se han visto afectados por los ERTE y despidos. Y en todos ellos, las trabajadoras han sido en su mayoría quienes han sufrido la pérdida de empleo, la reducción de jornada, el regreso al hogar, con los respectivos recortes salariales, y realizando la labor de cuidadoras ante la falta de recursos públicos que lo hicieran posible. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social señala que la pérdida del empleo femenino es tres veces mayor que la de los hombres, de las 25.269 nuevas personas en paro, del último mes de noviembre, 18.969 son mujeres.

El papel de los servicios públicos es esencial para conseguir la igualdad, pero es necesario recordar primero que el empleo público ha sido duramente castigado a lo largo de estos años pasados a través de los recortes y el menosprecio al que ha sido expuesto lo que ha producido que esté altamente dañado a través de los años debido a las muchas políticas liberales que se han dedicado a destruir lo público.

Al poco valor que se le ha concedido en estos años a los servicios públicos y que han propiciado los recortes, hay que añadir las crisis sufridas que los ha dejado demasiado dañados en todos los ámbitos públicos, pero solo ahora y en estos momentos debido a la imperiosa necesidad de ellos somos capaces de verlo y valorar el exterminio de los servicios públicos tantas veces criticado y reivindicado por quienes si creemos en lo público.

La FSC de CCOO ha realizado un informe sobre el sector público analizando los datos referentes al sector público de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2020 y ha verificado que el empleo público ha experimentado su mayor caída desde hace cuatro años durante la crisis del COVID-19, pero también ha verificado que son las mujeres quien más han perdido tanto por la pérdida del empleo como por la falta de servicios públicos.

Se han perdido 22.100 empleos público en 2º trimestre de 2020, pero hay que destacar que este empleo que es temporal estaba ocupado en su mayoría por mujeres y jóvenes. La tasa de temporalidad en la administración es casi 6 puntos más alta que en el sector privado y alcanza el 26.9%. Son las trabajadoras también en el empleo público quienes más sufren la crisis del COVID. Desciende el empleo temporal que está ocupado por mujeres y crece el indefinido ocupado especialmente por hombres, lo que hace que crezca la temporalidad de éstas (32,1%), casi 12 puntos más alta que la de los varones (20,3 %).

En el último trimestre, 19.800 mujeres pierden su empleo, de las cuales 12.400 tenían empleo temporal y 7.300 indefinido. En el caso de los hombres, 12.800 pierden su empleo con contratación temporal, pero entran 10.500 con contratación indefinida. Podríamos continuar, pero es una referencia para hacer visible que también en el sector público son las mujeres quienes siguen perdiendo más en la crisis y en la doble vertiente: como trabajadora y como cuidadora.

La Administración General del Estado, envejecida y cada vez más deteriorada por la falta de personal y material, ha sido un reflejo patente a la hora de realizar números e inexcusables trámites necesarios en este tiempo donde vemos la penuria de las administraciones que dejaron no la ineptitud de las y los empleadas públicas sino más bien el desbordamiento de trabajo y los recursos arcaicos para poder tramitar con los recursos actuales para atender a numerosas personas en acontecimientos como los actuales.

Los ayuntamientos y autonomías también han sido cercenadas y vapuleadas por los diferentes Gobiernos a través de los recortes en todos sus ámbitos: bienestar social, agricultura, empleo… Han sido muchas las personas que han formado parte de los equipos que han participado durante esta crisis: policía local o autonómica, trabajadora social, agente medioambiental, veterinaria, administrativa o técnicas que se han unido para apremiar las resoluciones, para gestionar una ayuda, personal que ha trabajado incluso en fines de semana. Por ejemplo, los equipos formados por bienestar social se han visto desbordados para gestionar los centros de emergencia de las personas sin techo. Ha habido que continuar con la vida o la declaración de la renta.

La próxima ocasión, cuando se critique o intenten recortar a las personas que trabajan en las diferentes administraciones públicas, recuerden que cada servicio que realizan es necesario para el buen funcionamiento de nuestras ciudades, del campo, de las carreteras, etc. y aprendamos a valorar lo que tan necesario es para conseguir la igualdad, pues sin los servicios públicos nunca la conseguiremos y mucho menos las mujeres.

Deben ser los diferentes Gobiernos quienes se encarguen de poner medidas y recursos para tener unos servicios públicos de calidad y debemos ser quienes lo exijamos para conseguirlos y evitar la vuelta al hogar como cuidadoras de las mujeres, tal y como está sucediendo ahora.

Como podemos evidenciar, el servicio público es esencial no solo en donde es más visible sino en el conjunto de la sociedad y será imprescindible contar con ellos y mejorarlos para salir de la crisis, pero también son imprescindibles para conseguir la igualdad para que las mujeres vuelvan al mercado laboral, al trabajo remunerado, sin olvidar la lucha contra la violencia de género donde es esencial la implicación de todas las administraciones con la creación de suficientes servicios públicos de calidad para su protección y prevención.

No puede existir una verdadera igualdad con los actuales desequilibrios existentes, las desigualdades afectan y repercuten más en las mujeres, la doble carga y la falta de servicios públicos de cuidados hace imposible la incorporación en igualdad al mercado laboral.

Las administraciones públicas deben asumir que son la esencia para conseguir la igualdad real con la incorporación de las mujeres a éstas, con unos servicios de calidad, evitando, a través de la normativa, la división sexual del trabajo, la precariedad y todo lo que supone un paso atrás para conseguir la igualdad.