Un acuerdo firmado el pasado año entre Inditex y los sindicatos UGT y CC.OO. aseguraba el mantenimiento del empleo de sus plantillas durante el proceso de transformación digital que aborda el grupo para promover las ventas online y que implicaba el cierre de entre 250 y 300 tiendas en España y 1.200 en todo el mundo.

Este proceso implica un cambio de modelo en el que se apuesta por tiendas de mayor tamaño, con herramientas tecnológicamente avanzadas y la absorción de tiendas más pequeñas y con menor capacidad de adaptación a este modelo.

Según el acuerdo, a las plantillas de las tiendas absorbidas se les facilitaría la opción de reubicación en otras tiendas manteniendo las mismas condiciones laborales, es decir, misma categoría y retribución económica.

Además, Inditex ofrecería alternativas de empleo en las áreas logísticas del grupo y en sus servicios centrales. En este sentido, se fijaba un límite máximo de 25 kilómetros para los traslados a otros establecimientos, priorizando siempre las vacantes en tiendas próximas de la misma ciudad o localidades limítrofes

En el caso de que no hubiese suficientes puestos disponibles, las trabajadoras y trabajadores tendrían la opción de colocarse en otra cadena comercial. «Respecto a la distribución de la jornada, tiempos de trabajo y descanso se requerirá la adaptación a las necesidades de la tienda de destino», se recogía en el mismo punto.

Inditex no cumple su acuerdo

Sin embargo, una vez que se iniciaron las suspensiones, las trabajadoras se topan con un panorama muy diferente del que les habían prometido, tal y como recoge Público.

Hasta abril de este año, Inditex tiene previsto absorber 79 establecimientos, que funcionan gracias a una plantilla de 818 trabajadoras de la totalidad de Zara (18 cierres), Massimo Dutti (19), Bershka (10), Oysho (14), Pull&Bear (7) y Stradivarius (11).

Trabajadoras de Inditex y sindicatos provinciales han asegurado a Público que no se está respetando el máximo de 25 kilómetros acordados. Por ejemplo, a la cadena de Zara niño en Cee (A Coruña) se le ofrece la reubicación en el centro comercial Marineda City, a 93 kilómetros.

Trabajadoras acusan a Inditex de incumplir el acuerdo sobre el cierre de tiendas
Trabajadoras acusan a Inditex de incumplir el acuerdo sobre el cierre de tiendas

Además, algunos turnos de trabajo plantean trabajar sábados hasta las 10 de la noche, por lo que la opción más viable para algunas dependientas es extinguir el contrato de trabajo. «Tendrán derecho a extinguir el contrato con derecho a percibir una indemnización equivalente a la establecida para los supuestos de despido improcedente», recoge el convenio.

La Confederación Intersindical Galega (CIGA) ha explicado: «Las centrales sindicales mayoritarias ya sabían que este acuerdo no garantizaba los puestos de trabajo ni las jornadas. La negociación debería haber sido a nivel provincial porque actualmente no se ciñe a la realidad».

Carmiña Naveiro, presidenta del comité de Zara en Galicia y trabajadora de la cadena critica que «la empresa tendría que haber avisado a la CIGA y demás organizaciones que representan a la mayoría, pero no lo hicieron porque no les iba a salir bien, no les interesaba». «Ellos firmaron lo que quisieron, establecieron unos calendarios donde hay trabajadoras que pagan por ir a trabajar, con reducción de jornada y que han tenido que disminuir todavía más porque tienen que cuidar a sus hijos».

ELA, el sindicato con mayor representación en Euskadi considera que las condiciones que en teoría prometen plantillas estables para el cambio de modelo suponen un «ERE encubierto». «Han ofrecido vacantes que invitan a que la gente coja la indemnización y se marche a casa, la plantilla pasa de jornadas completas a jornadas parciales, pierden las categorías y los incentivos que tardaron años en conseguir. Se proponen las mínimas jornadas, incluso de menos de 20 horas», detallan a Público.

En Madrid, el sindicato CGT lleva semanas trasladando las protestas por no cubrir las necesidades de las trabajadoras a la empresa. La CGT ha solicitado, con el resto de organizaciones provinciales que están liderando las protestas, que Inditex rectifique y que se les permita crear un acuerdo común.

«El acuerdo que han firmado, aparte de ser un acuerdo basura, carece de principios morales, no se han basado para nada en lo que habían acordado. En Madrid está cerrando un Lefties y el 60-70% de la plantilla va a proceder a emprender demandas». «Plantean irte de Madrid a Melilla con jornadas de lunes a domingo y con una bajada de horas. Además, los sueldos ya son ridículos, todo esto te va a cambiar y condicionar la vida completamente», explica Aníbal Maestro, trabajador y representante de la CGT de Zara Madrid.

Por su parte, CCOO asegura tener constancia de los casos en donde la compañía incumple lo acordado y por ello, han «forzado» los «primeros compromisos» para reconducirlos hacia lo prometido.

«Si tenemos que realizar actuaciones puntuales para exigir el cumplimiento del acuerdo, ya anticipamos que las haríamos de ser preciso. Los acuerdos alcanzados son una herramienta para evitar que Inditex cerrase 350-400 tiendas mediante un sistema puramente unilateral. La cuestión no es movilizarse contra el acuerdo, sino presionar por su cumplimiento», han señalado.

Tal y como explica una trabajadora de una tienda de Bilbao que ya ha cerrado, le han ofrecido el traslado a un establecimiento cercano al cerrado, pero con turnos de 20 horas y solo con jornada de tarde, además de fines de semana.

Por motivos de conciliación no puede adaptarse a estas propuestas y la siguiente opción sería hacer las maletas y mudarse a Madrid, Valencia, Cádiz, Burgos o Zaragoza, donde hay vacantes disponibles, incluso una en Filadelfia como encargada o acogerse al despido. Al tener dos hijos discapacitados le dificulta todavía más un cambio de residencia.

«No quiero aceptar el dinero, lucharé, iré por vía judicial. Mi solución no es coger el dinero e irme, el dinero se va rápido, necesito dinero mes a mes para pagar las terapias de mis hijos», ha asegurado.

La trabajadora ha indicado que hasta la fecha, el trato recibido por parte de la empresa ha sido «fenomenal» y que jamás se habría imaginado esta situación. «Con mentiras, por detrás, con muy poco tiempo entre el aviso y el cierre, no nos han dado margen. Es una vergüenza después de haberme deslomado trabajando en esta empresa. Si Amancio fuese consciente de todo esto, pasaría de otro modo. Esto está montado por gente de su alrededor», ha zanjado.

Inditex no ha querido pronunciarse sobre el tema, a pesar de haber sido preguntado por Público.

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