El ultraderechista presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció este viernes que está analizando la posibilidad de enviar al Ejército para colaborar en las tareas de extinción del fuego en la Amazonia, que registra incendios desde hace casi 20 días. Una lenta reacción para un problema ecológico de nivel mundial.

Bolsonaro ha recibido críticas de todo el mundo por la inacción del Ejecutivo mientras buena parte de la enorme región selvática se quema, el mandatario aseguró: «Haremos lo que esté a nuestro alcance».

Según la información proporcionada por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, los focos de incendio en Brasil crecieron un 85 % este año, si se lo compara con el 2018, y más de la mitad se concentran en el Amazonas. Tan solo entre enero y el 22 de agosto del 2019 se registraron 76.720 puntos calientes, la cifra más alta en los últimos siete años.

Sin embargo, Bolsonaro, después de su falta de rapidez y juicio al intentar aplacar las llamas lo antes posible, dice que las culpa es de la gente que lucha por la ecología y por los derechos de los nativos. Indica que hay «pruebas muy sólidas de que las ONG están detrás de la quema», sin embargo, no aporta ni una sola de esas pruebas.

El mandatario brasileño acusa a las organizaciones por derechos de atacar la Amazonia porque el Ejecutivo habría recortado los aportes económicos: «Nosotros retiramos el dinero a las ONG, el 40 % iba para ellas. Ya no tienen más. De modo que esas personas están sintiendo la falta de dinero«, dijo.

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