Por Arjuna

Miles de palestinos siguen acampados cerca de la frontera con Israel a pesar de la masacre cometida del pasado viernes, 30 de marzo, por el Ejército israelí. Los bombarderos y disparos de francotiradores dejaron 19 muertos y cerca de 1500 heridos entre los manifestantes que pedían la devolución de sus tierras y el fin de la limpieza étnica.

A medida que van pasando las horas se van conociendo los detalles de la brutal y sangrienta represión del Ejército israelí que, apostando sus efectivos sobre cerros, bombardeó con tanques y drones a los palestinos que traspasaron la Línea Verde, es decir los 700 metros de distancia que hay que guardar respecto a la valla fronteriza.

Desde los mismos altozanos, centenares de francotiradores dispararon a matar con munición real o con balas explosivas de cabeza hueca, conocidas como “dum, dum”, que estallan al penetrar en “la carne del objetivo”, provocando auténticas carnicerías.

Un palestino reposa tras recibir el impacto de una bala “dum, dum” en una pierna

“El Viernes de la Ira”, día de oración para los musulmanes, es, entre otras cosas, una respuesta a Donald Trump, quien ha prometido trasladar la Embajada de EEUU a Jerusalén el próximo 14 de mayo, lo que supone una puñalada en el corazón al pueblo palestino que aspira a establecer la capital de su Estado Independiente en Jerusalén Este, ciudad ocupada por el Gobierno sionista en 1967.

La Internacional Socialista (IS) ha denunciado (en un comunicado enviado por la Embajada Palestina en Madrid a Contrainformación.es) “la muerte de palestinos desarmados” en la Franja de Gaza, al tiempo que advierte de las graves consecuencias de la acción criminal de Tel Aviv en la región.

“El uso de fuerza letal contra los manifestantes (se calcula que hubo unos 20.000) y la muerte indiscriminada de palestinos suponen una grave escalada del conflicto (judeo-palestino) en la región y un duro golpe a las esperanzas de reanudar el proceso de paz”, subraya la IS.

Al parecer, el ataque israelí, que ha sido denunciado por la ONU y la Unión Europea (independientemente de que sus “enfados” suelen quedarse en papel mojado y Bla, Bla, Bla), se produjo cuando grupos reducidos de jóvenes traspasaron la Línea Verde y arrojaron piedras, cócteles molotov y neumáticos quemados en dirección a la valla, lo que- según testigos presenciales- en ningún momento supuso un peligro para los soldados.

En Israel también ha habido voces disonantes que han denunciado el baño de sangre del pasado viernes, Dia de la Tierra Palestina. El periodista Kobi Meidan, el principal locutor de la Radio del Ejército, dijo que “hoy siento vergüenza de ser israelí”.

Sus palabras fueron recibidas como una patada en el estómago por el ministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman, quien le ha exigido que “coja sus bártulos y se marche a casa”.

Lieberman agregó que “todos aquellos que se acerquen a la zona de demarcación ya saben que ponen su vida en peligro”.

Con esa sentencia lanzó un claro mensaje a los palestinos que se congregan todos los viernes para reclamar sus derechos sobre Palestina y, especialmente, a los que se manifestarán el próximo viernes, 6 de abril, cuando se espera que decenas de miles de gazatíes vuelvan a dirigirse hacia la frontera dentro de la protesta bautizada con el nombre de “La Gran Marcha del Retorno”.

Según el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), convocante de las protestas, muchos palestinos están desesperados y no tienen miedo a la muerte. En un reciente comunicado explicaba que “lo han perdido todo: la tierra, el trabajo, el futuro” (…) y por eso “continuarán su lucha hasta el final”.

La Gran Marcha del Retorno se celebra para rememorar, entre otras cosas, La Nakba (la tragedia), acontecimiento que tuvo lugar el 15 de mayo de 1948, cuando Israel expropió las tierras y casas de unos 900.000 palestinos que se vieron obligados a vivir como refugiados y se apoderó del 78% por ciento del territorio de Palestina.

Tras los sucesos del pasado viernes, tanto el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu como su ministro de Defensa Avigdor Lieberman están mostrando una prepotencia y un desprecio hacia los palestinos como no se veía desde hacía décadas. Es como si el apoyo incondicional de Donald Trump, (más su arsenal de armas nucleares) fueran un nuevo y estimulante detonante para “lanzarse a la total ocupación de Palestina”.

Mientras tanto, el presidente palestino Mahmud Abbas ha pedido la formación de un Comité independiente de la ONU “para que investigue la matanza cometida por las Fuerzas de ocupación el pasado viernes”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de los Expatriados de Palestina ha advertido, por su parte, de que Israel “ha justificado la matanza (…) porque se está preparando para futuras masacres” y ha recalcado que no se puede esperar nada de la ONU, ya que “El Consejo de Seguridad sigue siendo un rehén de la Administración estadounidense”.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

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