Javier F. Ferrero


Se cumplen tres años  de la firma del acuerdo entre la UE y Turquía en Grecia, un acuerdo que ha mantenido atrapados a miles de hombres, mujeres y niños en condiciones insalubres, inseguras, degradantes, de hacinamiento y con escaso acceso a servicios básicos de salud.

Unos de 12.000 hombres, mujeres y niños se encuentran en la actualidad atrapados en terribles condiciones en los cinco supuestos centros de tránsito de las islas.

Según denuncia Médicos sin Fronteras, en el centro de Vathy, en la isla de Samos, las condiciones se han deteriorado de manera drástica en los últimos meses debido a la grave masificación, lo que nos ha llevado a enviar un equipo médico a la isla. El campo alberga a más de 4.100 personas en un espacio destinado para solo 648, lo que significa que miles de personas languidecen sin protección en una zona sucia e insegura en el exterior del campo oficial.

Entre aquellos que se refugian fuera del centro hay, al menos, 79 niños no acompañados, mujeres embarazadas, ancianos, personas con enfermedades crónicas -incluidas enfermedades mentales graves, como psicosis- y supervivientes de tortura y violencia sexual.

Los equipos de MSF trabajan también en las islas de Lesbos y Quíos, donde los campos están muy por encima de su capacidad. Es el caso del centro de Moria en Lesbos, que alberga a 5.200 personas en un espacio destinado a un máximo de 3.100; y del campo Vial en Quíos con 1.361 personas en un espacio con capacidad para 1.014. La ONG atiende a pacientes con una gran variedad de enfermedades físicas y psicológicas relacionadas con las condiciones de vida, los largos períodos de espera para la tramitación de sus solicitudes de asilo y con las razones que los llevaron a huir de sus países en un primer momento.

«Grecia se ha convertido en el patio trasero de la UE para los hombres, mujeres y niños que la propia Unión Europea no ha protegido«, denuncia Emmanuel Goué, coordinador general de Médicos sin Fronteras en Grecia.

Goué destaca negativamente que «lo que una vez se proclamó como una ‘emergencia de refugiados’ ha dado lugar a niveles inadmisibles de sufrimiento humano, tanto en las islas griegas, como en la Grecia continental. Las autoridades europeas y griegas continúan despojando a las personas vulnerables de su dignidad y su salud, aparentemente en un esfuerzo por disuadir a otros de venir a Europa. Esta política es cruel, inhumana y cínica, y debe terminar«.

«Tres años después, la UE y el Gobierno griego siguen sin proporcionar condiciones de vida dignas y humanas, y una atención médica adecuada para las personas atrapadas en las islas griegas», explica Goué. “Hoy, en Vathy, en Samos, más de la mitad de la población del campamento vive en tiendas de campaña de verano o bajo lonas de plástico, rodeadas de basura y excrementos humanos. En el mes que llevamos desde regresamos a Samos, hemos tratado a mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas, y realizado sesiones grupales de salud mental. En las próximas semanas, planeamos ampliar nuestras actividades para poder ofrecer atención a más personas«, lamenta el coordinador de MSF.

Los líderes europeos deben tomar medidas para acabar con las nocivas políticas de contención en los ‘centros de tránsito’ de las islas griegas, garantizando la evacuación inmediata de estos centros de todas las personas vulnerables, especialmente de los niños, a alojamientos adecuados en la Grecia continental o a otros Estados miembros de la UE.