Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un entramado dedicado a la explotación laboral de inmigrantes en los campos de la provincia de Valladolid. Las víctimas eran inmigrantes en situación irregular que trabajaban en jornadas maratonianas y vivían en condiciones deplorables con colchones con insectos, techos de chapa, paredes de adobe semiderruidas, sin agua potable y con un único baño que compartían hasta diez personas. Además, eran sometidos incluso a agresiones físicas.
Los ciudadanos extranjeros, que no tenían ni formación ni recursos, desconocían la legislación vigente y carecían de relaciones sociales, eran captados mediante anuncios en Internet, redes sociales, o bien en la vía pública mientras ejercían la mendicidad.
Desde el municipio La Seca (Valladolid), en donde residían, eran trasladados a diversas fincas agrícolas de la provincia donde los ponían a trabajar en la vendimia o en la recogida de patatas con jornadas que en ocasiones comenzaban a las cuatro de la mañana y finalizaban a las nueve de la noche, sin derecho a descansos, sueldo ni vacaciones y obligados a trabajar aunque estuvieran enfermos.
Además, los trabajadores debían pagar por el alquiler de esa casa en la que malvivían, por las herramientas con las que trabajaban y por el transporte hasta el lugar de trabajo. En lugar de salarios recibían pequeñas cantidades de dinero para la compra de alimentos y cuando reclamaban sus derechos recibían amenazas y agresiones físicas, incluso uno de ellos resultó acuchillado por uno de los controladores de los grupos.
La investigación policial ha culminado con la detención de dos hombres en Valladolid, padre e hijo, de nacionalidad rumana y pertenecientes a una familia que ya estuvo implicada anteriormente en actividades similares y un ciudadano chileno que residía en Barcelona y que ejercía como capataz y captador.
La provincia vallisoletana ha vivido en los últimos meses varios casos de explotación laboral a inmigrantes en entornos rurales. El pasado marzo fue arrestado un matrimonio en Roales de Campos por alojar a varios inmigrantes a los que tenían como pastores para cuidar de las reses sin apenas sueldo pese a sus interminables jornadas. Además vivían en condiciones casi infrahumanas en unas naves con techo de uralita y sin ningún tipo de bienestar.
El año pasado, una intervención similar de la Policía Nacional se saldó con 11 detenidos, dirigidos por personas de nacionalidad rumana, por explotar y hacinar a trabajadores agrarios en Medina del Campo. Los responsables les prometían un sueldo y un empleo, algo que nunca sucedía, y recurrían a coacciones y violencia física para dominar a los temporeros que debían trabajar en jornadas de más de 12 horas.
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