Por Arjuna
Un tribunal israelí aplazó hoy, por sexta vez consecutiva, el juicio contra la adolescente palestina Ahed Tamimi, quien se ha convertido en un símbolo de la rebelión contra la injusticia y del pujante protagonismo de la mujer en el siglo XXI. El Juez dictaminó que la chica permanezca en prisión hasta que vuelva a declarar, el próximo 11 de marzo.

Ahed Tamimi entrando hoy, martes, 13, en la sala del juicio

El juicio se celebró a puerta cerrada y no se permitió la entrada ni al público ni a la prensa -sólo a sus familiares más cercanos-. Ahed Tamimi, que se negó a responder a las preguntas del fiscal, se limitó a escuchar los doce cargos que pesan sobre ella, incluidos el de “agresión a las fuerzas de seguridad” e “incitación a la rebelión”, y fue devuelta a la cárcel de Ofer, donde permanece encerrada desde el pasado 19 de diciembre.

Su abogada Gaby Lasky declaró a la prensa que todo es una farsa, ya que se está juzgando a una menor que “vive en unos territorios que han sido usurpados” por las fuerzas de ocupación israelíes, lo que quita cualquier legitimidad a este proceso contra Ahed Tamimi, quien cumplió 17 años en la cárcel el pasado 31 de enero.

A la cabeza de los que piden un castigo ejemplar para la adolescente está el ministro israelí de Educación Naftali Bennet, quien declaró recientemente que “Ahed Tamimi merece pasar el resto de su vida en prisión”.

Ahed también tiene sus defensores entre los israelíes. Gideon Levy, prestigioso columnista del diario Haaretz (con inclinación a posiciones de izquierdas) ha afirmado que con la política de crear colonias judías en territorios ocupados “se está pinchando un palillo en el ojo palestino y clavando una estaca en cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo de paz”.

Anteriormente escribió: “la niña de Nabi Saleh ha dañado la masculinidad de las tropas israelíes (abofeteándolas) y ha hecho ver a todo el mundo que nuestro Ejército (dotado de las armas más sofisticadas) se enfrenta a una menor de cabellos dorados, que pelea con las manos vacías, y que su única protección es un suéter azul”.

La detención de la chica se produjo cuatro días después de que abofetease, insultase y propinara unos puntapiés a dos soldados israelíes que habían entrado en el patio de su casa, sita en el poblado de Nabi Saleh (Cisjordania ocupada), el pasado 15 de abril.

Poco antes de que la niña se encarase a los soldados, un militar israelí disparó a bocajarro contra la nariz de su primo de 14 años Mohamed, impacto de bala de goma que le dejó 72 horas en coma y le produjo, tras ser intervenido quirúrgicamente, una deformación craneal. Esos sucesos se desencadenaron a raíz de la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como la capital de Israel.

Desde el anuncio de Trump, quien tiene previsto trasladar en 2020 la Embajada de EEUU  de Tel Aviv a Jerusalén, los enfrentamientos entre ambas partes han causado al menos la muerte de veinte palestinos y de un soldado israelí.

Poco antes de empezar la vista de hoy, el padre de la chica, Bassem Tamimi, exclamó varias veces ¡Hija mía, hija mía! ¡No te derrumbes! ¡Todos te apoyamos! La adolescente se encuentra en una celda de aislamiento, sufre duros interrogatorios nocturnos y todos sus movimientos están vigilados por una cámara que apunta hacia ella las 24 horas del día.

En el caso de que Ahed sea declarada culpable de los doce delitos que se le imputan, podría recaer sobre ella una condena de hasta catorce años de cárcel.

Importantes organizaciones defensoras de los DDHH han denunciado, a raíz de la detención de Ahed, que “el sistema judicial israelí carece de las más mínimas garantías de celebración de juicios justos contra los palestinos”.

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