Desde 2008, 35 mujeres llevaban pidiendo su admisión en la Hermandad de la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, una conocida hermandad católica del municipio de La Laguna, en Tenerife, formada solo por hombres desde 1659.

Tras dos sentencias que avalaron el acceso de la mujer a la hermandad y que daban preferencia a los derechos fundamentales de igualdad, de no discriminación por razón de sexo y de asociación (una del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Santa Cruz de Tenerife y otra de la Audiencia Provincia de Santa Cruz de Tenerife), el Tribunal Supremo se ha pronunciado en sentido contrario.

El TS ha estimado un recurso de casación de la Hermandad contra la sentencia que anulaba una disposición de sus estatutos que excluía a las mujeres de participar en esa organización religiosa y desestima la demanda que había promovido Teresa Laborda en representación de las 35 mujeres. Además, sostiene que en este caso hay que atender, “como normas de directa y preferente aplicación, a lo previsto en el acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos (artículo I) y en la Ley Orgánica de Libertad Religiosa”.

El Tribunal Supremo avala la exclusión de mujeres de la Hermandad de la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna
El Tribunal Supremo avala la exclusión de mujeres de la Hermandad de la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna

«Los derechos fundamentales han de aplicarse matizadamente»

La Sala I de lo Civil, ha ponderado el conflicto que se produce entre la autonomía autoorganizativa implícita al derecho de asociación y de libertad religiosa y el derecho a asociarse sin que haya discriminación por razón de sexo. Y ha concluido que los derechos fundamentales, como ha establecido una sentencia del Constitucional, “han de aplicarse matizadamente” en las relaciones privadas para hacerlos compatibles “con otros valores o parámetros que tienen su último origen en el principio de la autonomía de la voluntad”.

Para el Supremo, debe tenerse en cuenta si se trata de asociaciones privadas que ostenten una posición privilegiada o de dominio en el ámbito económico, social o profesional, en los que la decisión de la asociación de no admitir la incorporación de un socio puede generar en el afectado un perjuicio significativo y no justificado.

Pero, la Esclavitud del Cristo no puede calificarse como una asociación dominante ya que sus actividades y fines «son estricta y exclusivamente religiosos» y ajenos a toda connotación económica, profesional o laboral, se amparan en el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, según establece el Tribunal Supremo.

La sentencia recuerda que el Convenio europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales establece que la libertad religiosa no puede ser objeto de más restricciones que las previstas «para la seguridad pública, la protección del orden, de la salud o de la moral públicas, o la protección de los derechos o las libertades de los demás».

Por su parte, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha establecido que «el principio de autonomía religiosa prohíbe al Estado obligar a una comunidad religiosa admitir o excluir a un individuo o a confiarle cualquier responsabilidad religiosa», tal y como recuerda la sala, integrada por Ignacio Sancho Gargallo, Rafael Sarazá Jimena, Pedro José Vela Torres y, como ponente, Juan María Díaz Fraile.

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