Dmitri Jojlov describió a Sputnik detalles hasta ahora desconocidos del hundimiento de barcos alemanes con prisioneros de campos de concentración nazis por parte del Ejército británico.

El historiador de los servicios especiales detalló cómo el 3 de mayo de 1945 en la bahía de Lubeck, en el mar Báltico, los pilotos de la Real Fuerza Aérea atacaron los transatlánticos Cap Arkona, Thielbeck y Deutschland con 12.000 personas a bordo, de las cuales solo 1.000 sobrevivieron.

El hundimiento del Cap Arcona provocó que 4.500 prisioneros de los campos de concentración de Neuengamme y Stutthof perdieran la vida. El ataque a los barcos Athen, Deutschland y Thielbec, cargados de mismo modo, provocó el fallecimiento de 7.500 personas.

Los pilotos ignoraron las banderas blancas colocadas en los barcos

Jojlov presentó a Sputnik una carta fechada el 2 de mayo de 1949 que el testigo Vasili Salomatkin escribió al Ministerio de Seguridad del Estado de la URSS, la antecesora de la famosa KGB, en la que relató que los pilotos ignoraron las banderas blancas colocadas en los barcos.

«Los pilotos británicos, al igual que los nazis, al no reconocer nada, al no prestar atención a la bandera blanca del barco, al no prestar atención a la gente en cubierta que agitaba camisas blancas, pidiendo clemencia, salvando sus vidas, continuaron bombardeando los barcos. El bombardeo se produjo a una altura muy baja», señaló.

Salomatkin escribió también que a un kilómetro del lugar del hundimiento del barco Cap Arkona aparecieron lanchas torpederas. «Al verlos, nos apresuramos a nadar hacia su lado, pensando que nos recogerían y salvarían. Resultó ser lo contrario. Los soldados de los barcos estaban de pie y utilizaban metralletas para disparar a los prisioneros que nadaban». Los que fueron rescatados fueron golpeados y amenazados de muerte por los soldados británicos del campo. Por ello, los presos tuvieron que sacar las armas para defenderse.

Tal y como sugirió Jojlov los británicos habían concentrado todos sus esfuerzos en la captura de Lubeck, con el objetivo de adelantarse a las tropas soviéticas e impedir que el Ejército Rojo controlara el territorio, lo que les permitiría desarrollar una ofensiva en dirección a Dinamarca.

Una tragedia ignorada

La tragedia, ignorada aún hoy en día por el mundo y, según algunos provocada a propósito por fuerzas de las SS en el ocaso del nazismo, censurada por los ingleses y franceses, constituye una de las mayores tragedias marítimas de la historia alemana y del mundo, junto al Wilhelm Gustloff, el General von Steuben y del Goya, ocurridos en el mismo escenario bélico con solo meses de diferencia.

Los diarios ingleses e internacionales solo mencionaron el brillante ataque de los aviones ingleses y ningún gobierno británico se refirió jamás a la muerte de los 7500 deportados de la bahía de Lübeck asesinados por su aviación.

Los supervivientes hicieron construir un cenotafio de piedra en el que se puede leer: «A la memoria eterna de los deportados del campo de concentración de Neuengamme. Murieron durante el naufragio del Cap Arcona el 3 de mayo de 1945».

Más tarde, las autoridades británicas explicaron que la presencia de una flotilla militar alemana junto al Cap Arcona les había inducido a error, pensando que el barco estaba ocupado por militares alemanes.

En el año 200, el historiador Wilhelm Lange afirmó que los británicos sabían de la existencia de estos buques prisiones un día antes de sus bombardeos, pero que esta información no se había dado a conocer.

El comandante del campo de concentración de Neuengamme y el jefe del campo, Thumann, fueron juzgados, condenados por crímenes de guerra y ahorcados en la penitenciaría de Hamenln.

Muchos oficiales de las SS del campo de Neuengamme fueron juzgados entre 1945 y 1948 por tribunales militares ingleses. Pero ninguno de los otros culpables o cómplices del asesinato de los deportados del Cap Arcona y del Thielbek fueron juzgados ni por la corte alemana ni por la británica.

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