El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, rechazó este martes que la negativa de Canadá a impedir la entrada en el país del expresidente regional catalán Carles Puigdemont, fuera fruto de la intervención de su Gobierno.

Trudeau declaró en Ottawa a los medios de comunicación que no se ha producido ninguna intervención política para negar la entrada en el país a Puigdemont y que la decisión fue tomada de forma independiente por funcionarios del Ministerio de Inmigración.

Trudeau añadió que no intervendrá para cambiar esa decisión.

También en esta misma jornada, el líder antiseparatista canadiense Keith Henderson, que desde hace 20 años está combatiendo leyes separatistas en los tribunales de Canadá, aplaudió esa decisión.

Henderson señaló en un comunicado que Puigdemont «no debería ser invitado aquí y allá y ser tratado como cualquier líder de opinión» porque se ha mofado de la ley.

«Cuando Charles de Gaulle proclamó su ‘Viva el Quebec libre’ en la escalinata del ayuntamiento de Montreal en 1967, (el primer ministro de Canadá) Lester B. Person le dijo que se fuese a Francia. Ahora Justin Trudeau ha dicho a su versión catalana que no se acerque. Bien hecho por los dos», dijo Henderson.

Este lunes, la Sociedad San Juan Bautista de Quebec (SSJB), la principal asociación separatista de la provincia canadiense, denunció que las autoridades canadienses cancelaron el permiso que había concedido a Puigdemont para viajar por vía aérea al país.

SSJB dijo a Efe que había invitado a Puigdemont para que visitase la provincia el 2 de abril pero que el 31 de marzo, las autoridades canadienses comunicaron al expresidente catalán la cancelación de la autorización de viaje electrónica (eTa, por sus siglas en inglés).

El abogado quebequés Stéphane Handfield confirmó a Efe que ha sido contratado por Puigdemont para que los tribunales del país anulen la decisión de las autoridades canadienses y el político pueda viajar a Canadá.

El primer ministro de Quebec, Francois Legault, declaró hoy que la decisión de las autoridades de cancelar el eTa de Puigdemont «parece poco defendible».

Pero el partido de Legault, Coalition Avenir Quebec (CAQ), se negó a respaldar en el parlamento provincial, la llamada Asamblea Nacional de Quebec, una moción del separatista Partido Quebequés (PQ) en la que se solicitaba a Ottawa «revisar su decisión lo antes posible».

Los diputados del CAQ, que tienen la mayoría en la Asamblea Nacional, también se opusieron a reconocer «la legitimidad de la acción política de los catalanes electos que defienden el derecho de autodeterminación de su pueblo».

Por su parte, SSJB solicitó este martes a Ottawa que revise la decisión de impedir el viaje de Puigdemont.

Henderson, que el domingo declaró a Efe que Canadá debería seguir el ejemplo de España para hacer respetar la constitución canadiense, también señaló que si cualquier político canadiense hubiese actuado como Puigdemont, las consecuencias habrían sido las mismas a las que se enfrenta el líder catalán.

El líder antiseparatista explicó que si Jacques Parizeau, el primer ministro quebequés durante el referéndum independentista de 1995, hubiese realizado una declaración unilateral de independencia, «se habría encontrado en la misma posición en la que está Carles Puigdemont ahora».

«Habría sido arrestado y encarcelado por violar la ley. Ambas constituciones significan algo o no tienen ningún sentido. En España sí significa algo. Quien se mofa de la ley, paga un precio», declaró Henderson.

En septiembre de 2017, el Gobierno autonómico catalán que presidía Puigdemont firmó la convocatoria de un referéndum ilegal de «autodeterminación» justo después de que el Parlamento autonómico, de mayoría independentista, aprobara una ley inconstitucional de consultas.

Puigdemont y otros seis dirigentes soberanistas permanecen desde octubre de 2017 huidos en el extranjero.

Fuente