El escándalo de interferencia política que amenaza el futuro del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se reactivó hoy cuando una de las ministras que abandonó su Gobierno declaró que todavía «hay muchas más cosas» que contar sobre la polémica.

La exministra del Tesoro Jane Philpott, quien dimitió a principios del mes en protesta por el escándalo, declaró a la revista canadiense «Mclean’s» que «hay muchas más cosas que deberían ser contadas».

El escándalo al que se refiere Philpott es la supuesta interferencia política de Trudeau y algunos de sus asesores más cercanos para que la entonces ministra de Justicia y fiscal general, Jody Wilson-Raybould, favoreciese a la mayor constructora del país, SNC-Lavalin.

Wilson-Raybould, que se negó a favorecer a SNC-Lavalin y fue sustituida como ministra de Justicia, posteriormente dimitió del Gobierno y realizó unas explosivas declaraciones en las que acusó a Trudeau y a altos funcionarios de haberla sometido a meses de presiones para que modificase su decisión.

Philpott, una influyente diputada del gobernante Partido Liberal (PL) de Trudeau, dimitió de su cargo como ministra del Tesoro tras la renuncia de Wilson-Raybould por perder «la confianza» en las decisiones del Gobierno.

En la entrevista aparecida hoy, Philpott señaló que ni ella ni Wilson-Raybould pueden proporcionar más información porque como antiguas integrantes del Gobierno están sujetas a normas de confidencialidad.

Philpott también declaró que los canadienses «puede que quieran saber» por qué habló con el primer ministro sobre SNC-Lavalin «un mes antes de que el público lo supiese. ¿Por qué creía que había razones por las que la exministra Wilson-Raybould no debería ser sustituida (al frente de Justicia)?», se preguntó.

Los partidos de la oposición han solicitado en numerosas ocasiones que Trudeau permita a Wilson-Raybould y Philpott declarar sin cortapisas sobre el escándalo de SNC-Lavalin.

Trudeau ha señalado que nunca presionó a Wilson-Raybould y afirmó hoy en una rueda de prensa que la exministra de Justicia ya ha podido explicar su versión de lo sucedido en el comité de Justicia del Parlamento canadiense.

La exministra «ha dado su testimonio completo sobre su periodo como fiscal general con referencia a la situación de SNC-Lavalin», dijo Trudeau.

Trudeau también aseguró que la conversación a la que se refiere Philpott en la entrevista se centró en las razones por las que fue sustituida como ministra de Justicia.

Según Trudeau, Philpott preguntó si Wilson-Raybould fue reemplazada por negarse a favorecer a SNC-Lavalin.

«Le dije que no, que no lo era», señaló Trudeau.

SNC-Lavalin, la mayor constructora canadiense que emplea a unas 9.000 personas en el país, está acusada de corrupción por el soborno de altos funcionarios del régimen del fallecido líder libio, Muamar el Gadafi, incluido uno de sus hijos.

La empresa constructora quiere que la Fiscalía le ofrezca un acuerdo de enjuiciamiento diferido para evitar una convicción criminal que supondría la prohibición de participar en contratos públicos federales durante una década.

Trudeau ha justificado el interés de su Gobierno en que la Fiscalía acepte negociar un acuerdo de enjuiciamiento diferido con SNC-Lavalin por la posible pérdida de empleos.

El escándalo ha erosionado el apoyo a Trudeau y el Partido Liberal meses antes de que se celebren elecciones generales, que están previstas para octubre de este año.

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