El Gobierno de Donald Trump ha decidido cortar todos los fondos que concede a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), lo que impactará en los servicios que provee a millones de personas. La relación entre Estados Unidos y las autoridades palestinas se deterioró desde que el mandatario estadounidense reconoció el pasado diciembre como capital israelí a Jerusalén, reclamada por Palestina como sede administrativa y religiosa de su Estado.

El motivo que argumentó la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauertes, es que su modelo de negocio y sus prácticas fiscales eran una “operación irremediablemente defectuosa”.

Estados Unidos ya recortó en enero buena parte de sus aportaciones financieras a la UNRWA, por lo que este año solo entregó 65 millones de dólares en lugar de los más de 360 millones previstos, lo que ha supuesto graves problemas económicos a la agencia para mantener sus servicios.

EE.UU. ha aportado tradicionalmente alrededor de un tercio del presupuesto de la UNRWA, que ascendió en 2017 a unos 1.100 millones de dólares, una cifra que contrasta con los casi 4.000 millones de dólares en ayuda militar anual que Washington proporciona a Tel Aviv.

António Guterres, secretario General de las Naciones Unidas, recordó que el organismo presta, entre otros, servicios educativos y sanitarios, ”todos ellos esenciales”, y a menudo “en circunstancias extremadamente difíciles”. Los estudiantes de Gaza no recibirán este curso el material escolar que ocho de cada de diez familias no pueden costearse. La ONU ha instaurado por primera vez tres turnos diarios de clases para reducir gastos.

La UNRWA fue creada por Naciones Unidas después de la guerra que estalló entre países árabes y el Estado de Israel, fundado en 1948 tras la partición de la Palestina bajo mandato británico que la Asamblea General había aprobado el año anterior. Más de 700.000 palestinos se vieron forzados entonces a abandonar sus casas y tierras ante el avance israelí.

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