El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en Twitter el despido de Chris Krebs, director de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) después de que la agencia, a través de su comité de coordinación para la infraestructura electoral, afirmase que las elecciones presidenciales habían sido «las más seguras de la historia».

«No hay pruebas de que ningún sistema de votación haya eliminado o perdido votos, haya cambiado votos o haya sido afectado de alguna manera», señaló en un comunicado que contradecía las denuncias de fraude de Trump.

Trump publicó en su cuenta de Twitter: «La reciente declaración de Chris Krebs sobre la seguridad de las elecciones de 2020 fue muy inexacta, ya que hubo fraudes e irregularidades masivas».

Y añadió: «Por lo tanto, con efecto inmediato, Chris Krebs ha sido despedido como director de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA)».

A dos semanas de los comicios, Trump sigue sin reconocer su derrota ante el presidente electo, Joe Biden, un hecho que atribuye sin pruebas a un fraude orquestado en su contra por los demócratas.

Trump despide al director de seguridad electoral por decir que no hay evidencia de fraude
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Demandas fallidas de Trump

La campaña de Trump ha presentado múltiples demandas fallidas en estados clave como Pensilvania, Nevada, Georgia y Michigan, alegando irregularidades en la votación que no han tenido éxito debido a unos argumentos débiles y pruebas insuficientes.

En Pennsylvania, los demócratas han insistido en impugnar la forma en la que se realizó el conteo, han intentado apartar del conteo las papeletas que han llegado por correo después del día de las elecciones e incluso se quejaron de que los observadores no estaban lo suficientemente cerca de los funcionarios mientras realizaban sus funciones.

Además recientemente, según Reuters, los republicanos anunciaron una nueva demanda en la que alegan que las autoridades de Pennsylvania crearon un sistema ilegal en el que los observadores no tuvieron acceso al conteo de votos por correo de la misma forma que en los votos presenciales.

En Georgia, según el alegato republicano las papeletas recibidas después de las 7 pm del día de la elección se mezclaron con las recibidas a tiempo. Como no había pruebas la demanda fue desestimada.

En Arizona se difundió el rumor de que las papeletas habían sido rechazadas por haber sido marcadas con marcadores de tinta permanente (conocidos como Sharpies), una demanda que tampoco prosperó.

En Nevada, para tratar de impedir la derrota, los republicanos presentaron dos demandas fallidas. Buscaron frenar que se usara una máquina verificadora de firmas en el proceso de conteo de los votos por correo y alegaron que la elección estaba llena de irregularidades.

En Michigan también Trump presentó demandas alegando fraude e insuficiente transparencia en el proceso de conteo de votos, sobre todo en Detroit. Pero los datos señalaron que la elección fue legítima y consideraron a Joe Biden justo ganador.

El pasado viernes, Donald Trump reaparecía tras conocerse su derrota y, aunque hasta ahora había evitado pronunciarse sobre el tema, parece que se ha rendido a la evidencia no sin antes atribuir el triunfo de su rival a unas elecciones amañadas.