El presidente norteamericano Donald Trump da un nuevo golpe en el tablero internacional, a menos de un mes de abandonar la Casa Blanca, al anunciar que reconoce la marroquinidad del Sáhara Occidental y que ha mediado para conseguir la normalización de relaciones diplomáticas entre Israel y Marruecos.

El anuncio ha sido realizado en su perfil personal de Twitter y convierte a los Estados Unidos en el primer país que reconoce oficialmente «la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental». Hasta ahora, varios países habían abierto consulados en los territorios ocupados del Sáhara, una medida que apoyaba indirectamente las pretensiones marroquís pero que no suponía un reconocimiento explícito como el realizado por Trump.

El motivo por el que nunca se había dado este paso tiene que ver con la situación legal del Sáhara Occidental, considerado por Naciones Unidas territorio «no autónomo»; es decir, pendiente de descolonizar. Al ser un territorio que no ha ejercido este derecho no puede ser reconocido por ningún Estado como parte integrante de un país. La decisión es con toda seguridad ilegal a ojos del Derecho Internacional.

Los gobiernos estadounidense y marroquí han mantenido buenas relaciones históricamente. En la guerra del Sáhara Occidental (1975-1991) el gobierno norteamericano puso a disposición del reino alauita su tecnología militar más desarrollada para la construcción del muro que separa en dos el Sáhara Occidental. Con la desintegración de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría, la posición norteamericana se moderó, adquiriendo una postura más «neutra» que han mantenido las sucesivas administraciones. El giro de Trump compromete a Joe Biden, que no se ha posicionado sobre si mantendrá o no la medida.

Por otro lado, EEUU ha garantizado un segundo acuerdo de reconocimiento mutuo y establecimiento de relaciones bilaterales entre Israel y Marruecos. La monarquía de Mohamed VI se une a la reducida lista de países musulmanes que normalizan sus relaciones con el Estado sionista de Israel.

El país judío también ha mantenido buenas relaciones históricamente con Marruecos, habiendo firmado múltiples tratados militares y científico de cooperación; incluso durante la guerra saharaui enviaron asesores militares sobre el terreno para combatir a las Fuerzas del Frente Polisario. No obstante, la diplomacia marroquí había negado repetidamente que fuese a reconocer al Estado de Israel, una decisión que debilita la posición de Palestina.

La decisión llega casi un mes después del inicio de la guerra en el Sáhara Occidental. El 14 de noviembre la RASD declaró el Estado de guerra tras la violación del alto el fuego por parte de Marruecos en la brecha del Guerguerat, desalojando a civiles saharauis que bloqueaban ese paso ilegal.