Tras años de presión activista, el presidente Obama permitió a los estadounidenses transgenero servir en el ejército estadounidense en julio del 2016, pudiendo cubrir sus necesidades médicas. Donald Trump solo tardó unos minutos en intentar tirarla abajo. Sin embargo, un juez federal decidió rechazar la solicitud de la administración Trump para retrasar una orden que requiere que los militares recluten y admitan tropas transgénero el 1 de enero de 2018.
La administración ya perdió una batalla homófoba anterior, donde ya intentó ilegalizar la entrada en ejército de las personas transgenero  en marzo. Este último fallo reitera la opinión de la sentencia anterior, que ya había bloqueado el intento de Trump de restablecer la prohibición.
Tomó muchos años de estudios e informes positivos que mostraban las contribuciones de las tropas transgénero, sin mencionar el costo insignificante de la atención médica y las cirugías de reasignación de sexo, para persuadir al Pentágono de la era Obama, primero para que permitiera la entrada de tropas transgénero y después para admitir nuevos reclutas.
Sin embargo, todavía hay tiempo para las apelaciones. Una corte superior puede suspender la orden de Kollar-Kotelly antes de que llegue el nuevo año. La administración de Trump intentará una suspensión, presentó un aviso de apelación en ambos casos, indicando que planea combatir estos dictámenes agresivamente. Todavía hay mucho tiempo para que la transfobia se quede en los EEUU.

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