El presidente será convocado para que comparezca, pero si no aparece, se procederá como si se hubiera declarado no culpable.

En enero de 2020 se celebrará, previsiblemente, un juicio político a Donald Trump, el tercero en la historia de Estados Unidos tras Andrew Johnson y Bill Clinton. La Cámara de Representantes ha ratificado los dos cargos por los que los demócratas acusan a Trump: abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Los 197 congresistas republicanos han votado en contra, evidenciando la polarización de este proceso de impeachment que, salvo sorpresas, morirá en el Senado. En el centro de este proceso está la llamada entre Donald Trump y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, el pasado mes de julio. Trump le pidió el “favor” de investigar al exvicepresidente Joe Biden y a su hijo, reteniendo a cambio 400 millones de dólares en ayuda militar, así como investigar una supuesta conspiración entre Kiev y los demócratas para interferir en las elecciones presidenciales de 2016.

La Casa Blanca niega todos los delitos y acusan a los demócratas de “fabricar” un caso contra el presidente con un objetivo partidista.

Un grupo de congresistas demócratas serán designados a modo de fiscales. Los abogados del presidente articularán su defensa. Tanto republicanos como demócratas pueden llamar a testigos para interrogarlos públicamente.

El presidente Trump será convocado para que comparezca y aborde los cargos. Si no aparece, se procederá como si se hubiera declarado no culpable.