Donald Trump, presidente de los EEUU, ha anunciaba el jueves que tanto él como su esposa, Melania Trump, daban positivo por coronavirus después de la prueba que se realizaron tras darse a conocer que una de sus asistentes más cercanas, la directora de Comunicación, Hope Hicks, también había contraído la enfermedad.

«Esta noche, Melania y yo dimos positivo por COVID-19. Comenzaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Lo superaremos juntos!», ha escrito Trump en su cuenta de Twitter.

Ahora, la incertidumbre en torno a la salud de Donald Trump creció este sábado tras una primera rueda de prensa en la que el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, pintó a la prensa un panorama más sombrío y advirtió de que las siguiente 48 horas serán “críticas”.

Meadows dijo que la jornada del viernes había resultado “muy preocupante” y que las próximas 48 iban a ser “críticas”. “No estamos aún en un camino claro hacia la recuperación”, rezaba la declaración completa. Meadows había pedido ser citado de forma anónima, como “una fuente cercana”, pero una cámara le había grabado.

Una gripe sin importancia para Trump

Trump es uno de los líderes mundiales que se han resistido con más dureza a implantar acciones contundentes contra la Covid-19, en contra de las recomendaciones de la comunidad científica. Junto con Jair Bolsonaro en Brasil, llegó a afirmar que el virus se esfumaría con el calor primaveral y que era poco más que una gripe sin importancia. “Parece que en abril, en teoría, cuando haga un poco más de calor, desaparecerá milagrosamente [el virus]”, declaró el presidente estadounidense el pasado 10 de febrero. Insistió con su postura el 24 de febrero, con referencias a la economía: “El coronavirus está muy controlado en Estados Unidos. ¡La Bolsa comienza a estar muy bien!”, añadió. Después vaticinó: “Va a desaparecer. Un día, como si fuera un milagro, desaparecerá”. Con el tiempo moduló su parecer y atacó a la oposición y a los medios de comunicación, a los que acusó de difundir noticias falsas sobre la expansión del virus, hasta que paulatinamente reconoció la gravedad y el 13 de marzo declaró la emergencia nacional.