Turquía ha lanzado este miércoles una ofensiva militar sobre las milicias kurdas en el norte de Siria —días después de que las tropas de Estados Unidos se retiraran de la zona— con ataques aéreos apoyados por artillería contra posiciones a lo largo de toda la frontera y el inicio de una invasión terrestre.

El Ejército de Turquía recibió la orden de ataque y sus aviones comenzaron a bombardear objetivos de las milicias kurdas. “Las Fuerzas Armadas Turcas, junto con el Ejército Nacional Sirio lanzaron la Operación Manantial de Paz contra los terroristas del PKK-YPG y el Daesh en el norte de Siria”, anunció el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en un mensaje de Twitter.

En la noche del lunes al martes, Turquía ya había bombardeado la parte más septentrional de la frontera sirio-iraquí para “cortar las líneas de suministro, incluidas las de armamento” de las milicias kurdas entre Irak y Siria, según explicaron entonces dos fuentes de seguridad a la agencia Reuters.

El Estado turco está dispuesto a arrasar uno de los proyectos transformadores más importantes de las últimas décadas. De nuevo suenan las alarmas en Rojava. En enero de 2018 se inició la Operación Rama de Olivo por parte del ejército turco, invadiendo el cantón kurdo de Afrin, en el norte de Siria, y sumiendo a la provincia en un estado de guerra con constantes violaciones de derechos humanos que duran hasta hoy.

En varias ocasiones hemos visto como Erdogan hacía exhibiciones de fuerza en las fronteras con Siria desplegando todo su potencial bélico e intentando someter a la población de Rojava a una permanente guerra psicológica. Estas actitudes amenazantes del estado turco no habían pasado de eso más allá de alguna acción anecdótica, pero desde ahora la situación sobre el terreno ha dado un vuelco poniendo bajo una gran amenaza a Rojava y a la Federación Democrática del Norte de Siria.

El domingo 6 de octubre EEUU anunciaba mediante un comunicado que sus tropas ya no estarían presentes en el área, autorizando así la invasión del ejército turco sobre Rojava y la Administración Autónoma del Norte de Siria. De esta manera se da por eliminado el principal escollo para los planes expansionistas de Erdogan. Esta acción de Estados Unidos podría ser considerada como la enésima traición al pueblo kurdo, pero realmente en Rojava siempre se ha sabido que este momento llegaría, ya que el proyecto político de la Administración Autónoma del Norte de Siria es totalmente incompatible con los intereses imperialistas y capitalistas de los EEUU en oriente medio.

En el Kurdistán hay una famosa frase que dice “Nuestras únicas amigas son las montañas”. Esperamos y deseamos que encuentre más aliados entre países que reconozcan al pueblo kurdo como un pueblo amigo y con derecho a vivir en paz. La Unión Europea y varios de sus Estados miembros —como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Holanda— han exigido a Turquía que detenga la operación militar contra las milicias kurdas de Siria pues consideran que dañará a los civiles, desestabilizará la región y será un golpe a la lucha contra el Estado Islámico. «Si el plan incluye una zona segura, no esperen que la UE ponga dinero para ello», dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en referencia a la intención de Erdogan de enviar a la zona al menos un millón de los 3,6 millones de refugiados sirios acogidos en Turquía. Sin embargo, es hora de tomar medidas más severas que simples mensajes, hay que evitar la masacre kurda.

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