Los dos partidos que se disputan las alcaldías de Turquía este domingo, el islamista AKP y el socialdemócrata CHP, apuran las últimas horas del sábado con un maratón de mítines con el que esperan poder decidir hasta último momento la muy reñida carrera en las principales plazas del país.

Las pocas encuestas que se han publicado prevén diferencias de apenas un punto porcentual en Estambul y Ankara, los dos municipios en los que el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) necesita renovar su mayoría, si no quiere sufrir un duro golpe de imagen.

Nada menos que seis mítines tiene en su agenda este sábado el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en otros tantos barrios de Estambul.

Aunque no es candidato, el jefe del Estado y del Gobierno ha convertido las elecciones municipales en una especie de referéndum nacional por la gestión de su partido (el AKP), que gobierna Turquía desde 2002, y también, desde la década de 1990, Estambul y Ankara.

Precisamente este afán por convertir una cuestión municipal en un asunto de vida y muerte -la supervivencia de la nación depende de los resultados de este domingo, asegura Erdogan en todos sus discursos- le puede pasar factura al AKP.

Eso al menos es lo que esperan sus rivales del Partido Republicano del Pueblo (CHP).

Nadie las tiene consigo respecto a qué decidirán mañana los 57 millones de ciudadanos llamados a las urnas, y por primera vez en años, Erdogan no agita encuestas que predicen la victoria de sus correligionarios, sino que ha declarado «no creer en los sondeos».

En consecuencia, los medios de comunicación turcos, en su inmensa mayoría cercanos al Gobierno o controlados por empresas afines al AKP, tampoco han encargado ni publicado vaticinios.

Tampoco lo ha hecho el CHP, aunque el candidato por Estambul, Ekrem Imamoglu, ha asegurado a la prensa que «está por delante en las encuestas», mientras que fuentes de su partido han señalado a Efe que en los sondeos efectuados en esta ciudad, la diferencia entre los dos partidos «está dentro de los márgenes de error».

De hecho, ORC, una de las pocas empresas que ha hecho pública una encuesta electoral, vaticina que el AKP se impondría finalmente al rival opositor tanto en Estambul como en Ankara, con un 49,6 % sobre 47,2 %, y un 48,6 % sobre 47,9 %, respectivamente.

Similar, aunque con cifras más bajas, es el resultado previsto por el instituto Mediar: 46 % el AKP contra un 43 % del CHP en la ciudad del Bósforo, y a un 45 % contra un 43 % en la capital.

Adil Gür, director de la prestigiosa empresa de sondeos A&G, predice por el contrario una clara victoria del CHP en Ankara, frente a una ventaja muy escasa del candidato del AKP, Binali Yildirim, en Estambul, aunque advierte de que una baja participación de los seguidores tradicionales de Erdogan podría dar la victoria al partido socialdemócrata.

Más llamativo es el cálculo que Kemal Özkiraz, director de la empresa de sondeos Avrasya, ha difundido en Twitter: adjudica al CHP 12 importantes capitales de provincia, entre ellas Estambul y Ankara, con una ventaja de seis y ocho puntos porcentuales frente a su rival.

De acertar, sería un terrible golpe para el AKP, que indicaría el inicio del declive del partido y podría incluso influir en su capacidad de maniobra política a nivel nacional.

Las previsiones, en todo caso, son más difíciles que en otros años porque esta vez los dos bandos que compiten en las principales ciudades son coaliciones con diversas facciones de la derecha nacionalista.

El AKP se ha aliado al partido ultraderechista MHP, que obtuvo un 11 % en las últimas elecciones generales, y el CHP ha formado un pacto con IYI Parti, una escisión del MHP más moderada, que se quedó con un 9,9 % el año pasado.

Pero esas mismas elecciones mostraron que el bloque nacionalista es relativamente flexible en sus simpatías y es difícil predecir qué parte de estos votantes se decantarán ahora por uno u otro bando.

Fuera de los cálculos capitalinos queda el izquierdista HDP, que ha renunciado a presentar candidatos en el oeste de Turquía, donde respalda al CHP, y solo aspira a hacerse con las alcaldías en el sureste del país, de mayoría kurda.

El probablemente muy ajustado recuento de la noche electoral en Estambul ha suscitado entre muchos ciudadanos ansiosos de un cambio la preocupación de que el Gobierno pueda manipular las urnas para hacerse con el puñado de papeletas que necesite.

Pero fuentes del CHP descartan en conversación con Efe que una eventual victoria se les pueda arrebatar manipulando las urnas.

Según Onursal Adigüzel, vicepresidente del CHP, esa noche habrá 250 voluntarios informáticos controlando desde ordenadores un recuento observado por delegados del partido en todos los colegios electorales de Turquía.

Dogan Tiliç y Ilya U. Toppe