La lucha contra la desertificación forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) elaborados por Naciones Unidas. La ONU planificó una serie de acciones para mitigar los efectos de la desertificación y nuestro país ratificó la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, lo que conlleva la preparación de un Programa de Acción Nacional como elemento central para luchar contra este proceso y mitigar los efectos de la sequía.

La desertificación y la sequía es un grave problema que no solo afecta al medio ambiente, sino también a las personas, pues implica hambre, pobreza y desigualdad. 2.000 millones de personas viven en los ecosistemas más vulnerables a la desertificación, casi el 100% de ellos están en países subdesarrollados.

España es el país más vulnerable de Europa en el proceso de desertificación. Dos terceras partes del territorio se encuentran potencialmente afectadas, especialmente las Islas Canarias y el sureste de la península. Con la excepción de la franja más septentrional y algunas pequeñas zonas puntuales, el resto del territorio pertenece a las categorías de áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas.

Las predicciones auguran una disminución de las precipitaciones. Según los datos oficiales, en noviembre del año pasado los embalses españoles alcanzaron su nivel más bajo en los últimos 22 años con el 37,3 % de su capacidad total. Además, la combinación de puntuales lluvias torrenciales, unido a los cada vez más largos periodos de sequía, provoca una degradación de los ecosistemas.

 

UGT en lucha contra la desertificación

El sindicato considera que no se pueden aplazar las soluciones al proceso de desertificación e insta al Gobierno de nuestro país a establecer medidas encaminadas al consumo y la producción sostenibles, la gestión eficaz de los recursos naturales y la adaptación y mitigación al cambio climático, de manera que se pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras. Estas medidas tienen que contar con un presupuesto suficiente para poder llevarlas a cabo.

En este sentido, UGT reclama una “gestión eficiente del agua y planes específicos para paliar los efectos de la sequía para lo que es preciso un gran Pacto del Agua, contando con el respaldo y la participación de las organizaciones sociales, de manera que se asegure que el acuerdo perdura en el tiempo y que no está sometido a vaivenes políticos“.

Es fundamental incrementar el presupuesto dedicado a programas relacionados con el agua e incluir políticas integrales, para desarrollar planes específicos ya existentes, como el Plan de Acción Nacional contra la Desertificación (así, en los PGE 2018 no aparece especificada una asignación presupuestaria a este Plan)“, indican desde UGT.

El sindicato recuerda que “las sequías cada vez serán más devastadoras y que hay que actuar sin más demoras, con medidas para mitigar el cambio climático y que faciliten una transición ecológica justa“. Esto supondrá a su vez una oportunidad para impulsar el cambio de modelo productivo y energético que precisa nuestro país, y que debe basarse en empleos estables y con derechos. “El objetivo es vivir en un planeta y un país, más sostenible y socialmente justo, donde no se deje a nadie atrás“, sentencian desde UGT.

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