Severino Di Giovanni, periodista, obrero, poeta y, sobre todo, anarquista, fue una de la más conocida de las figuras anarquistas individualistas de la historia por su su lucha sin cuartel contra el fascismo.

Di Giovanni nació el 17 de marzo de 1901 en Chieti, en la región italiana de los Abruzos. Severino empezó a rebelarse desde pequeño contra cualquier tipo de autoridad tras ver los ecos que dejó la guerra tras de sí en Italia: hambre, pobreza y soldados mendigando en las calles.

Comenzó estudios para ser maestro y pronto comenzó a enseñar, antes de graduarse, en una escuela de su pueblo. Fue autodidacta, aprendió el oficio de tipógrafo mientras en su tiempo libre, según explica el escritor Felipe Pigna en su libro Los Mitos de la historia argentina, leía a Bakunin, Malatesta, Proudhon, Kropotkin y Élisée Reclus.

Severino Di Giovanni
Severino Di Giovanni

Militancia anarquista

A los 20 años se convirtió a tiempo completo en un militante anarquista consecuencia directa de la deriva fascista que empezaba a tomar Italia y que resultaría, en 1922, en la toma del poder por parte de los Camisas Negras de Benito Mussolini. Tras esto, la persecución de pensadores críticos comenzó y Di Giovanni tuvo que salir del país. El destino elegido fue Argentina, donde comenzó a trabajar de obrero tipógrafo.

El pensamiento de Di Giovanni comenzó a interesar al grupo más radical del anarquismo en, nucleado alrededor de los sindicatos autónomos y el periódico La Antorcha. Conoce en Buenos Aires a Paulino Scarfó, un anarquista argentino de ascendencia italiana, y a su hermana, América Scarfó también anarquista. Serían compañeros de lucha hasta el final.

El 6 de junio de 1925 se celebraba en el Teatro Colón una función especial en celebración del 25º aniversario del acceso al trono de Italia de Vittorio Emanuele III, con la presencia del presidente Alvear y el embajador fascista, conde Luigi Aldrovandi Marescotti. Di Giovanni, acompañado por un grupo de militantes anarquistas, interrumpió la función arrojando volantes y gritando «¡Asesinos, ladrones!» a las personalidades congregadas. El incidente terminó en una trifulca con los «Camisas Negras» que escoltaban al embajador, y el encarcelamiento de Severino y sus compañeros.

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Era la primera vez que pisaba la cárcel, pero no la última. Gran parte de su estadía en Argentina la pasó prófugo, debiendo mudarse continuamente de un lugar a otro del país con su familia para evitar ser apresado.

Culmine

Severino dedicaba la mayor parte de su propaganda política y escritos a los numerosos inmigrantes italianos presentes en Argentina, principalmente a través de su periódico más célebre, Culmine, que escribía durante las noches.

CULMINE Severino di Giovanni | MACHORKA
Culmine, el periódico de Severino Di Giovanni

Comenzando su actividad en agosto de 1925, Culmine, diseñado para contrarrestar la propaganda de los partidos políticos seudorevolucionarios, establecer alianzas con otros anarquistas y para iniciar en los trabajadores italianos agitaciones de carácter exclusivamente libertario, fue el centro del movimiento anarquistas en Argentina, siendo el país sudamericano donde las ideas libertarias más se propagaron.

Al mismo tiempo que editaba el periódico e intervenía en los grupos de agitación huelguística, comenzó a publicar las obras completas de Elisée Reclus (1830-1905), el geógrafo y pensador anarquista francés miembro de la Primera Internacional. Sus actividades chocaban con el sector moderado del anarquismo argentino que editaba «La Protesta», por lo que se produjo una lucha intestina que costó la vida al director del periódico, el español Emilio López Arango (1894-1929). Los partidarios de «La Protesta» acusaron siempre a Di Giovanni de ser el autor de esa muerte.

Acción anarquista

Severino Di Giovanni creía que era necesaria la ‘revolución violenta’ para cambiar el sistema, ya que consideraba que no era suficiente con la teoría y la información. Varias de sus acciones violentas acabaron provocando muertes, generando gran parte de la antipatía del resto de los grupos anarquistas y su condena por parte de la opinión pública.

Esta serie de muertes remataron con la búsqueda, detención y encarcelamiento de Severino. En la Penitenciaría fue interrogado bajo tortura, lo que ayudó a dar luego con el paradero de su aliado Paulino Scarfo.

Fotos del fusilamiento de Severino Di Giovanni
Fotos del fusilamiento de Severino Di Giovanni

En su último panfleto Di Giovannni escribió

Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas.

A las pocas horas de su detención se dictaminó su sentencia. Pese a no existir la pena de muerte en Argentina, Severino fue fusilado el día siguiente, el primero de febrero de 1931. No quiso que le vendaran los ojos ni que lo ayudaran a caminar y murió al grito de Evviva l’Anarchia! (¡Viva la anarquía!).

Un día después, moría fusilado en el mismo lugar Scarfó, quien lanzó el mismo grito de Severino, pero en castellano: ¡Viva la anarquía!

Las ideas anarquistas y de lucha de lucha de Di Giovanni las llevó hasta el final, como se puede comprobar en este extracto del último mensaje que escribió en su celda pocas horas antes de ser ejecutado:

[…]No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegi la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir , es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.