José Díaz nació en Sevilla el 3 de mayo de 1895. Desde muy joven se adhirió a la anarquista Confederación Nacional del Trabajo. En 1917 dirigió una huelga de obreros del pan (su profesión desde los 11 años era panadero) y en 1920 participó en la huelga general decretada por la dirección de la CNT, que se saldó en fracaso.

Tras el golpe de Estado del 13 de septiembre de 1923 en la que se instauró en España la dictadura militar, José Díaz continuó la labor sindical en la clandestinidad. Sería detenido en Madrid en 1925. Cuando salió de la cárcel, en septiembre de 1927 ingresó en el Partido Comunista de España, junto a gran parte de los dirigentes del anarquismo sevillano.

Su ascenso fue meteórico y en el IV Congreso del PCE, celebrado en Sevilla en marzo de 1932, fue elegido miembro de su Comité Central. A los pocos meses, tras la expulsión del entonces secretario general, José Bullejos, a instancias de la Internacional Comunista o Komintern, fue nombrado secretario general.

José Díaz impulsó, a partir del verano de 1933, un acercamiento a otras fuerzas políticas de izquierda para constituir el Frente Popular junto a los socialistas y los republicanos de izquierda. En junio de 1935 dio un discurso en el Cine Pardiñas en el que abogaba por la creación de una «Concentración Popular Antifascista».

En las elecciones de febrero de 1936, salió elegido diputado por Madrid. Por estas fechas también mantuvo contactos con el PSOE que llevaron al establecimiento de un órgano compuesto por ambos partidos que coordinara las acciones políticas de ambos.

José Díaz Ramos

José Díaz y la Guerra Civil

Tras el estallido de la Guerra Civil Española, José Díaz centró toda su actividad en el PCE, no ocupando ningún puesto oficial en la estructura gubernamental de la República. Durante una reunión del Comité Central del PCE en marzo de 1937 declaró que estaban combatiendo «por una República democráctica, por una república democrática y parlamentaria de nuevo tipo y con un profundo componente social».

Durante los primeros meses de la contienda tanto sus hermanas, Carmen y Concha, como su antigua compañera sentimental, Teresa Santos, fueron fusiladas en Sevilla por las fuerzas sublevadas del general Gonzalo Queipo de Llano, debido a su parentesco con el secretario general del PCE.

La postura en la contienda se basó en combatir contra las medidas tomadas en las fábricas y el campo de algunas zonas concretas, mediante las colectivizaciones por las milicias anarquistas. Por esto, el enviado de la Internacional Comunista, el italiano Palmiro Togliatti, se convirtió en el auténtico jefe del PCE durante la contienda al enfocar más en la lucha directa.

A partir de 1937, Díaz sufrió un deterioro progresivo de su salud debido al cáncer que padecía y esto hizo que su figura quedara relegada ante la ascendencia de cuadros como Dolores Ibárruri y otros destacados militantes comunistas que se distinguieron en el campo de batalla como Enrique Líster o Juan Modesto.

Cuando en la primavera de 1937 algunos líderes comunistas internacionales plantearon la necesidad de destituir a Francisco Largo Caballero como jefe del gobierno republicano, Díaz reaccionó en contra de esta idea, y protestó por lo que consideró una intromisión en las cuestiones internas españolas. Díaz criticó que los soviéticos actuaran en España como agentes extranjeros.

Debido a su grave enfermedad se trasladó a la URSS el 18​ en diciembre de 1938 para ser operado en Leningrado. Tras la derrota republicana, Díaz ya no regresaría a España. En Moscú trabajó como miembro del secretariado de la Internacional Comunista.

Se suicidó el 20 de marzo de 1942 al no poder aguantar el dolor de su enfermedad, en estado muy avanzado.

A su muerte Dolores Ibárruri asumió el liderazgo del PCE.

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