Este ataque eleva a 27 el número de niños muertos y heridos en una reciente escalada de la violencia cerca de Sanaa y en Taiz durante los últimos 10 días. Estas son solo las cifras que Naciones Unidas han podido confirmar; es probable que los números reales sean aún más altos.

Ningún lugar es seguro para los niños en Yemen. El conflicto los persigue en sus hogares, escuelas y parques infantiles.

Una vez más, instamos a todas las partes en conflicto en Yemen, y a quienes tienen influencia sobre ellas, a proteger a los niños en todo momento y a mantenerlos fuera de peligro. Los ataques a la infraestructura civil deben parar y los llamamientos a la paz en Yemen deben ser atendidos».

En 2018 se han verificado más de 1.300 graves violaciones de los derechos de los niños en conflicto. Entre estas graves violaciones se encuentran entre otros:

  • Asesinato: El número de niños muertos ha aumentado drásticamente, de 100 en 2017 a 500 en 2018
  • Los ataques a escuelas y hospitales, y uso de escuelas con fines militares han aumentado en un 56% con respecto al 2017
  • El uso de niños soldado ha aumentado un 60% en 2018

Además, la guerra no es el único problema al que se enfrentan los menores en Yemen. El país vive sumido en uno de los peores brotes de cólera desde abril del 2017. En 2018 hubo más de 360.000 casos sospechosos de cólera y casi 500 muertes asociadas a esta enfermedad. Casi el 30% de los casos son niños menores de 5 años.

Otras enfermedades que también amenazan a la supervivencia de los niños y niñas son la diarrea, la difteria y el sarampión. Yemen ha sido declarado libre de polio, sin embargo, hay que redoblar los esfuerzos en inmunización en medio de la crisis actual para evitar que reaparezca.

A esto se añade que la mitad de los hospitales están cerrados y el personal sanitario lleva varios años sin percibir su salario, por lo que el acceso a los servicios de salud de la población afectada es muy limitado.

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