El coronavirus Covid-19 ha provocado la muerte de más de 2.500 personas en China y el número de infectados ya supera los 75.000. Aunque la mayoría de casos se han registrado en Wuhan, el brote ha rebasado la frontera de 30 países distintos, hasta el punto de que la OMS ha pedido al mundo que se prepare para una «potencial pandemia».

Por ello, un hombre de Miami, tras volver de un viaje de negocios en China el mes pasado, decidió asegurarse de si estaba infectado al sentir síntomas similares a la gripe.

Osmel Martínez Azcue acudió al Hospital Jackson Memorial y al disponer de un plan de seguro médico muy limitado solo solicitó un análisis de sangre para el diagnóstico de gripe. La prueba dio como resultado que tenía gripe común.

El personal médico del hospital le explicó que necesitaría una tomografía computarizada para el diagnóstico. Esta prueba combina una serie de radiografías que se toman desde diferentes ángulos alrededor del cuerpo y utiliza el procesamiento informático para crear imágenes transversales de huesos, vasos sanguíneos y tejidos blandos del cuerpo. Las imágenes de las tomografías computarizadas proporcionan información más detallada que las de las radiografías convencionales.

El hombre se hizo las pruebas pertinentes y para su sorpresa dos semanas después recibió una factura de 3.270 dólares de su compañía de seguros National General Insurance.

Si Martínez proporciona los registros médicos de tres años que demuestren que no contrajo la gripe como resultado de una afección preexistente, la factura podría reducirse a 1.400 dólares. Aún así, el hospital le avisó de la posibilidad de que hubiese más facturas en camino.

Martínez trabaja en una compañía de dispositivos médicos que no ofrece seguro médico y paga 180 dólares al mes por un plan, llamado por los críticos «plan basura», de la compañía National General Insurance.

Estos planes aparecieron cuando la Administración de Donald Trump revocó las disposiciones de la Ley de Cuidado de Salud Asequible de EE.UU., que impedían a las compañías de seguros negar la hospitalización o la cobertura por afecciones preexistentes, según The Washington Post.