Un estudio de Save the Children señala que en España más del 25% de niños y niñas han sido víctima de maltrato en su hogar

Save the Children ha dado a conocer hoy su informe Más me duele a mí. El maltrato que se ejerce en casa, donde señala que más del 25% de los niños y niñas en España han sido víctimas de maltrato por parte de sus padres, madres o cuidadores principales y apunta que, cuando el maltrato ocurre, menos del 10% de los casos se denuncian. La organización difunde estos datos en el contexto del Día Internacional de la Lucha Contra el Maltrato Infantil, que se conmemora cada 25 de abril, y en los últimos días de la campaña electoral para las elecciones generales, periodo en el que la defensa de los derechos de la infancia no está teniendo suficiente protagonismo en los discursos políticos de los principales partidos.

El estudio analiza las últimas cifras hechas públicas hasta la fecha por el Ministerio del Interior y la Fiscalía sobre esta problemática. En 2017 se registraron 4.875 denuncias de violencia a menores en el ámbito familiar y 1.313 sentencias por violencia ejercida sobre menores. Estos datos se mantuvieron similares a las de 2016, año en el que se produjeron 4.647 denuncias. Save the Children lamenta que estas sean las únicas cifras oficiales y que el número real de víctimas de maltrato infantil en España siga siendo desconocido.

El maltrato infantil tiene consecuencias muy graves sobre los niños y las niñas que lo sufren. Desde alteraciones neurobiológicas, que afectan al desarrollo de sus conexiones cerebrales, hasta consecuencias en el bienestar emocional y psicológico de los niños y niñas. Asimismo, influye en el desarrollo de relaciones interpersonales en la edad adulta. Save the Children calcula que el maltrato infantil le cuesta a España más de 10.000 millones de euros al año, aproximadamente el 1% del PIB.
“Nuestra sociedad ha avanzado en la consideración de otro tipo de violencias, pero no en la ejercida contra los niños y las niñas en su ámbito más íntimo, en sus propias casas, y a manos de las personas que se supone más se preocupan por su bienestar”, alerta Ana Sastre, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children. “La tolerancia con formas leves de maltrato hacia los niños y las niñas hacen que sea difícil poner el foco en esta forma de violencia y luchar de manera efectiva contra la misma”, añade.

En el informe que Save the Children hace público hoy se recogen varios testimonios de víctimas, como el de una mujer de 30 años que comparte sus recuerdos de la infancia: “De mi ambiente familiar, destacaría los gritos constantes entre mis padres y especialmente de mi madre hacia nosotras. También recuerdo momentos de largos silencios, donde no se podía hablar ni ‘molestar’ ya que era la forma de evitar el grito, generalmente acompañado de algún descalificativo o amenaza, esta última relacionada con el abandono… Recuerdo también violencia física entre mi madre y una de mis hermanas”, cuenta.

Necesidad de un cambio de consideración

La organización pide a todos los partidos políticos que aspiran a tener representación parlamentaria en la XIII Legislatura a que impulsen la aprobación de una Ley Integral para la Protección de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia en 2019. El Gobierno presidido por Pedro Sánchez retomó el proyecto iniciado por el Gobierno del Partido Popular y presentó en diciembre de 2018 su propuesta de anteproyecto de ley. Sin embargo, la convocatoria de elecciones generales no permitió finalizar su tramitación. Según una nueva encuesta encargada por Save the Children a la agencia de investigación 40dB y realizada entre el 15 y el 20 de marzo de 2019, el 90,7% de una muestra de a 1.887 personas considera grave o muy grave la violencia hacia la infancia y el 64,1% ve necesario la aprobación de una nueva ley que les proteja de ella.

Save the Children considera imprescindible que Ley Integral para la Protección de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia incluya aspectos tales como crear una fiscalía específica y juzgados de instrucción especializados en violencia contra la infancia o fortalecer y ampliar los recursos autonómicos de tratamiento y atención especializados garantizando que sean públicos y gratuitos. “Además, creemos que debe tener un claro enfoque didáctico y sensibilizador, que contribuya a la toma de conciencia de la problemática y sirva para prevenir el maltrato”, concluye Sastre.

En esa misma encuesta, también se recogen datos sobre la percepción en la población española sobre qué se considera maltrato. Entre la muestra a la que se ha preguntado, el 83,3% no considerada violencia dar un cachete como castigo; el 36,9%, no responder a las necesidades de afecto; el 17,1%, insultar, amenazar o descalificar; y el 8,6%, dar golpes con pies, puños con objetos como cinturones (8,6%).

Ante estas cifras, la formación a las familias es una de las medidas que la organización considera claves para la prevención de la violencia. Dotar a padres y madres de herramientas educativas para enfrentarse a los conflictos con sus hijos e hijas de forma positiva y alejada de toda forma de violencia es clave para generar entornos familiares seguros, de confianza y con pautas de crianza positiva. Con el objetivo de contribuir a este cambio de pautas entre los progenitores, Save the Children acompaña el lanzamiento de su último informe con la publicación de una serie de materiales sobre parentalidad positiva. Aprender a educar. El reto de la educación en positivo se compone de una guía y un curso online  disponible en la escuela de madres y padres que la organización tiene accesible en su web.

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