En una entrevista en ABC, el especialista en historia militar, Antony Beevor, ha sido muy pesimista a la hora de augurar el futuro que está por venir.

La desgracia se encuentra con 2022 con su punto neurálgico y asegura que es “punto de inflexión”: “La invasión de Ucrania, las tensiones antiglobalización, las amenazas de hambruna, el ascenso de la extrema derecha en Italia, Suecia… Estamos asistiendo al fin de una era”.

Todo esto conlleva que nos dirijamos a «un mundo muy impredecible” y que “si el desastre ambiental se combina con la guerra, el hambre y la peste, ahí tenemos los cuatro jinetes del Apocalipsis”.

“Espero equivocarme. Pero 2022 puede ser el equivalente a 1914”, ha llegado a afirmar, exponiendo, porque en otros períodos “se podía confiar en las promesas” porque antes “los líderes comunistas, en la Unión Soviética o en China, respetaban los acuerdos”.

“Ahora, Putin cambia de opinión si piensa que va a obtener una ventaja. Esto significa que la diplomacia internacional está muerta. O moribunda. Y no servirá para tratar los principales asuntos en la futura Guerra Fría entre democracia y autocracia”, expresa.

«Antes, occidentales y soviéticos sabían hasta dónde podían llegar para no desatar una guerra mundial”, insiste.

“Pero Putin disfruta siendo indescifrable. Quiere asustarnos”, porque “si la gente ve que las calefacciones dejan de funcionar, se agudizará su temor a perder el control”.

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