El coronavirus covid-19 ha infectado a más de 1,2 millones de personas en todo el mundo, la cifra de decesos supera los 71.000 y la de los recuperados, los 270.000.

El miedo y la incertidumbre sumados a la cantidad de información que recibimos cada día acerca del virus, han ido generando una serie de teorías conspirativas que se centran básicamente en dos hipótesis: que el nuevo coronavirus fue creado en un laboratorio chino y esparcido como arma biológica para reducir un porcentaje de la población y la segunda hipótesis apunta a que el virus sintético empezó a propagarse por el mundo tras escapar por una negligencia de los investigadores chinos.

Los que defienden estas teorías argumentan que en el pasado ya hubo filtraciones de virus sintéticos de laboratorios de alta seguridad y que además en Wuhan, cerca del mercado donde se inició la pandemia, se encuentra un instituto de virología con virus de alta mortalidad, creencias que han sido desmentidas por un grupo de científicos.

«Pudimos determinar, a partir de decodificar el material genético del nuevo coronavirus, que no se trata de una creación de laboratorio, sino que es producto de la evolución natural», le dijo a BBC Mundo el doctor Robert E. Garry, profesor de la Universidad de Tulane, EE.UU., y uno de los miembros del equipo de investigación.

Tras analizar el material genético del nuevo coronavirus y compararlo con los virus que actualmente están en los laboratorios de virología, el doctor añadió que: «Pudimos establecer que, a partir de las características genéticas del SARS-CoV-2, es imposible que alguien pudiera haberlo creado en un laboratorio».

Según el científico, el virus más cercano al SARS-CoV-2 es un virus de murciélago similar solo en un 96% y esa distancia genética del 4% no es posible completarla en un laboratorio.

Los investigadores realizaron varios análisis comparando todos los virus que podían servir como plantilla, incluyendo los hallados en murciélagos y el pangolín, hasta llegar a la conclusión de que un virus con esa capacidad de infección tiene un origen natural y no se ha podido crear en un laboratorio.

Las conclusiones de la investigaciones son fundamentales para conocer cómo evolucionan este tipo virus. Garry señaló que existe una nueva forma de generar coronavirus que puedan afectar al ser humano y es la combinación de dos coronavirus en la naturaleza.

«Ya sabemos que el SARS-CoV clásico y el MERS, otro virus que produce afecciones respiratorias, saltan de los animales a los humanos sin cambios. Ahora conocemos también que los coronavirus de animales pueden recombinarse para hacer nuevos coronavirus que representan amenazas de pandemia, como lo estamos viendo», explicó.

Otro hallazgo del equipo del infectólogo californiano Kristian Andersen, validado por otros científicos permitió a los investigadores aportar más indicios a la teoría de que el virus fue transmitido de los animales a los hombres.

«Podemos sugerir, a partir de lo que hemos hallado en nuestros análisis, dos escenarios sobre el origen del virus: primero, que podría haber un proceso de selección natural en un huésped animal antes de la transferencia zoonótica (es decir, de animales a humanos)», señala el texto publicado en Nature Medicine.

«Y el segundo, que se pudo haber producido una selección natural en humanos después de la transferencia zoonótica, donde también pudo ocurrir un proceso de selección natural durante el pasaje, lo que podría haber dado lugar a SARS-CoV-2», concluye el informe.

Fuentes: BBC Mundo, New York Times

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