El pasado julio miles de jóvenes, que comenzaban sus andanzas como pequeños inversores tras seguir los consejos de youtubers vieron como el dinero que habían “apostado” se esfumaba.

Según informan desde EPE el ‘trader’ al que respondían, aconsejados, responde al nombre de Leviatán, que operaba en Roboforex, con sede en Belice y no sustentada por elementos de supervisión como la CNMV.

Dicha plataforma se convirtió en todo un éxito debido a que abría la posibilidad de hacer ‘copytrading’, la última tendencia aconsejada por youtubers. El ‘copytrading’ consiste básicamente en copiar los movimientos de un inversor reconocido, presunto experto, que se llevaría una comisión por servir como referente.

Desde EPE informan de que “el depósito mínimo para empezar a copiarle era, al principio, de 3.000 dólares (ahora mismo, equivalentes a 3.000 euros) y la comisión que se llevaba era del 25% sobre las ganancias obtenidas cada día. Según una captura de su perfil de entonces, llegaron a copiarle 2.324 inversores a los que mantenía actualizados a través de un canal de Telegram en el que solo él podía escribir. Enviaba un resumen diario con las ganancias y un comentario de mercado. El día de la tragedia permaneció en silencio; al siguiente, envió un mensaje de disculpa”.

Tras ello vino la desesperación de quienes acababan de perder todo el dinero, que ahora se encuentran en una situación de desamparo después de invertir en un lugar no sustentado.

Lo perdieron todo

Ahora, después de la debacle, se culpabiliza a youtubers que promocionaron dicho modelo, como es el caso del español Adrián Sáenz.

“Miles de jóvenes pierden 17 millones con el ‘copytrading’. El youtuber Adrián Sáenz promocionó entre su millón de seguidores a un misterioso inversor y puso un enlace de afiliado: por cada persona que invirtiera en él, se llevaba comisión”. Lo perdieron todo, resume en Twitter el portavoz de Facua, Rubén Sánchez.

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