OPINIÓN de Nazareth Balvás

El avance de la izquierda en América Latina preocupa a la ultraderecha española. O al menos es lo que parece estar detrás del anuncio del líder del partido Vox, Santiago Abascal, quien adelantó que esa formación política creará una institución internacional para combatir la «deriva comunista».

«Estamos entablando relaciones fundamentalmente para crear un foro organizado de oposición a lo que ha sido el foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla», dijo Abascal en una rueda de prensa del pasado lunes.

Aunque no dio mayores detalles sobre cómo operará la institución, sí dejó claro que se trata de «una estructura internacional» que operará «como una auténtica oposición en defensa de las libertades y la democracia», en lo que Vox denomina como «la Iberosfera».

El político recalcó que la intención es ir más allá de una declaración de intenciones: ni una carta, ni un manifiesto. El propósito, según Abascal, es conformar un foro que aglutine visiones que se opongan a la supuesta «deriva comunista» de la región.

¿Iberosfera?

No es la primera vez que se ventilan este tipo de iniciativas internacionales desde la formación ultraderechista española que, este mismo año, lanzó una serie de becas dirigidas a jóvenes líderes mediante la fundación Disenso, encabezada por Abascal, para «formar a futuros dirigentes del ámbito público y social dispuestos a defender la Libertad a ambos lados del Atlántico».

Sin embargo, el innegable cambio del tablero político en América Latina ha alentado al partido ultraderechista a poner el pie en el acelerador. La reciente victoria del izquierdista Pedro Castillo en Perú; el fortalecimiento de los liderazgos de Andrés Manuel López Obrador y Alberto Fernández, en México y Argentina; así como el resurgimiento de iniciativas de integración como la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (Celac), aunado al debilitamiento de foros como el Grupo de Lima (nacido en el seno de la Organización de Estados Americanos), son señales que Vox ve con preocupación.

Hoy presentamos el Programa de Jóvenes Líderes de la Iberosfera de @Fdisenso para formar a futuros dirigentes del ámbito público y social dispuestos a defender la Libertad a ambos lados del Atlántico. Un programa que desarrollaremos en EEUU, España, Italia, Polonia y Francia. https://t.co/m4ynt4hGz0

— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) May 20, 2021

De hecho, a finales del año pasado, la formación de Abascal promovió la firma de la Carta de Madrid, un documento suscrito por líderes de la derecha española y latinoamericana que, entre otros puntos, alertaba que la región estaba supuestamente «secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista», que se «infiltran en los centros de poder» a través de iniciativas «como el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla» para imponer su «agenda ideológica».

En esa carta, los firmantes proponían «trabajar conjuntamente en la defensa» de sus valores y principios, o lo que es lo mismo: la promoción de política antimigrantes, antifeministas, homófobas y ultraconservadoras. ¿El objetivo? Combatir a la izquierda en América Latina y señalarla como una «amenaza».

En la lista de políticos que suscribieron el documento se encontraba el exministro de Gobierno de facto de Bolivia Arturo Murillo, preso actualmente en EE.UU. por corrupción; el exalcalde Metropolitano de Caracas y prófugo de la justicia venezolana, Antonio Ledezma; así como líderes de la derecha en países como Perú, Argentina, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Chile, Brasil, Costa Rica, México, España, Estados Unidos y Colombia.

Casi un año después de esa Carta de Madrid, el anuncio de Abascal da señales de que la declaración de intenciones ya ha mutado a acciones concretas. Una de ellas sería esta nueva estructura internacional dirigida a la ‘Iberosfera’, que es como Vox denomina a los países «que comparten una arraigada herencia cultural», lo que incluye a EE.UU. y Canadá.

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El ambicioso proyecto probablemente cuente con un holgado apoyo económico, a juzgar por las recientes revelaciones en torno al surgimiento del partido verde, cuyo auge habría sido promovido con el jugoso financiamiento de «grandes fortunas», según la filtración de más de 17.000 documentos internos y confidenciales de organizaciones españolas ultracatólicas revelado por Wikileaks.

¿Regresión democrática?

El mismo día del anuncio a medias del líder de Vox, salió publicado un artículo en la página web de la Fundación Disenso que asegura que «la erosión democrática es más palpable en las naciones gobernadas por una izquierda afín al Foro de Sao Paulo».

La lista de naciones ‘demonizadas’ por el autor del artículo está encabezada, como ya es habitual, por Venezuela, Bolivia y Nicaragua, aunque con la inclusión de México en un quinto lugar después de Honduras. La conclusión no es gratuita, ya que Caracas ha sido señalada de llevar el ‘huracán bolivariano’ a la región, a través del foro de Sao Paulo, y el mandatario mexicano ha sido el responsable de revivir el Grupo de Puebla, junto al presidente de Argentina, a la par del ocaso del Grupo de Lima.

Para la ultraderecha, esos movimientos que promueven la unión regional y tienden a la izquierda más progresista, causan «un gran daño institucional a las democracias iberoamericanas» y, supuestamente, son dirigidos desde Cuba para que el fantasma del «comunismo» ahuyente a los sistemas políticos «liberales».

«Si las fuerzas del Foro ganan terreno, parece inevitable la transición hacia el autoritarismo», asegura el autor del texto. La apuesta de Vox es impedir que eso ocurra y que el viraje en la región se acerque más al Brasil de Jair Bolsonaro o al EE.UU. del defenestrado Donald Trump, desatando en América Latina una tormenta ideológica inversa que enfrente al Foro de Sao Paulo en una suerte de ‘huracán ultraderechista’.

Nazareth Balbás

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