Un inspector de la Policía Nacional ha relatado este jueves la colaboración que percibió entre efectivos de los Mossos d’Esquadra y civiles tras la votación en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, desde agentes llevándose las urnas hasta sorteos en presencia de ellos para que los ciudadanos se llevaran las urnas a su casa para así protegerlas.

Este inspector, que ejerció labores de contravigilancia durante toda la jornada en distintos puntos de Barcelona, ha explicado al tribunal que juzga el proceso independentista en Cataluña que en al menos cuatro centros de votación fue testigo de esta connivencia para defender las urnas, aunque ha reconocido que no sabe si en todas ellas había papeletas dentro.

PASIVIDAD DE LOS MOSSOS

A preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, el inspector ha narrado las intervenciones que hizo la Policía Nacional durante el día, en las cuales siempre percibió una actitud “pasiva” de los agentes de los Mossos que estaban en las inmediaciones de los centros. A mediodía “se paralizaron las entradas”, por lo que los policías sólo se quedaron realizando labores de información.

Ya cerca del cierre de los colegios, en el Instituto Pablo Ruiz Picasso de Barcelona un mosso cogió unas urnas y las introdujo en el maletero de un coche logotipado. La patrulla se las llevó, pero el agente permaneció en el centro, y cuando terminó la jornada de votación los ciudadanos hicieron el recuento, tras lo cual ocho personas salieron con más urnas, se dirigieron a los mossos y éstos rellenaron un papel. “Todo en un ambiente de cordialidad”, ha explicado, para añadir que los mossos se llevaron las urnas en un coche que acabó en la comisaría de Aiguablava.

En el Instituto Valldemossa ocurrió “algo similar con un coche camuflado” de la policía autonómica que después comprobaron que pertenecía a Presidencia de la Generalitat. Los mossos introdujeron documentación en el vehículo, que se desplazó hasta un parque de bomberos, del que salieron otros agentes con urnas. Todos “se juntaron después con otros vehículos y se iban a la comisaría de Aiguablava”, ha contado el inspector.

‘LA JEFA LORE’ Y LOS SORTEOS DE URNAS

Pero no sólo los mossos d’Esquadra, sino que los ciudadanos también se llevaban las urnas. En el colegio Calderón de la Barca, una persona a la que la gente llamaba ‘la jefa Lore’ salió del centro con una urna pasadas las ocho de la tarde y entró en un domicilio cercano. Minutos después, personas del colegio iban saliendo “paulatinamente” cargados con urnas y transportándolas al mismo inmueble y al llegar, en presencia de mossos, “hicieron sorteos para ver quién se quedaba” con ellas.

Y en otro centro, el Instituto Gineuta, el inspector ha asegurado que el recuento de las papeletas se hizo en presencia de los agentes de la policía autonómica. “Una persona dijo que una vez hecho el recuento, los votos se podían llevar a las casas particulares”, ha relatado.

La fiscal también ha preguntado al inspector por otro centro, el Instituto Carrasco i Formiguera, donde llegado el momento del cierre un mosso vestido con su uniforme cogió una urna y se la llevó acompañado de su pareja. “En una mano llevaba la urna y en la otra a su pareja”, ha apuntado.

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