Kike Román
Me pongo a escribir con muchos pensamientos revoloteando y que han llegado a su punto de ebullición. Y como soporte, a mi lado, un ejemplar, muy bonito, de la Constitución Española, pero muy usada por la multitud de consultas que he realizado. Este ejemplar de la Constitución me lo regaló una buena persona, una Senadora Socialista: Lentxu Rubial, hija de Ramón Rubial. Lentxu nos dejó hace unos años. Una persona muy querida en muchos sitios, incluyendo ese cariño en otros partidos políticos. Me ayudó mucho en mi trabajo…aprendí mucho de ella.

Este ejemplar de la Constitución, manoseado por la continua verificación de sus artículos, me ha hecho llegar a una posible conclusión: Es un libro de sueños, un libro de objetivos que quedan por cumplir. Mira que dice cosas bonitas…que bien escrito está, que bien planteado…y que nefasta gestión de los mandatos de sus artículos. En su Preámbulo dice: «La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad, y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía proclama su voluntad de:…….» . Y a partir de ahí… mis ideologías se fueron por la cañería. Es obvio. La realidad de los acontecimientos pasados y presentes que sufre la población, refrendan el incumplimiento de esta bonita Carta Magna. Personalmente pienso, que el político o partido que proporcione el tan deseado estado de bienestar, cumpliendo los Mandamientos de la Constitución, es el que tendría que estar bendecido en las urnas.

Según se va pasando la vida se adquieren conocimientos, y con ellos, se desmoronan mitos, y se esculpen otros. A mi me da la sensación, por decirlo de una forma laxa, que no hemos estado en buenas manos. No puede haber, existir, gente sin escrúpulos al frente del poder en las Instituciones – de todo tipo -. Mayormente, por que se ha creado un curriculum  muy amplio  de casos delictivos, desde hace muchos años, muchos. Situaciones perversas que han perjudicado a todo un sistema público. A un pueblo, que sociológicamente y curiosamente, normalmente se enfrenta en horizontal, creyendo que el enemigo está en su mismo plano, mientras que el peligro está en la vertical, viene de arriba. Personalmente lo he vivido y sufrido, pero esto lo dejo para otros artículos, porque  promete ser muy interesante.

La crisis del 2008 tuvo un slogan: «sálvese quien pueda»…¿y quién pudo?… pues el pudiente. El no pudiente quedó a la deriva y las consecuencias no tardaron en llegar: reducción en las nóminas, paro, desahucios, hambre, pobreza…y suicidios. Se despreció a la clase media, al consumidor, al que realmente crea empleo,si no hubiera consumidores no habría empresas, y por lo tanto puestos de trabajo. 

De momento el Preámbulo de la Constitución, mencionado anteriormente, ya fue vulnerado, ¿para qué seguir leyendo?. Aún así sigo, y según vas pasando de artículo en artículo, la indignación se sitúa en DEFCON 1, a punto de estallar. Si antes fue la burbuja inmobiliaria, y su codicia, desde hace un tiempo la indignación es la base de una nueva burbuja…y esta es más peligrosa, si estalla..

Todo lo que aconteció en su momento, y la pesadilla que vivimos en estos momentos, como consecuencia de algo que solo veíamos en las películas, deja al descubierto las carencias, no solo las materiales, sino, y mucho más preocupante, los valores y principios que manejan ciertos sectores de poder, despreciando con perversidad a una gran parte de la sociedad. Es decir hay carencia de ética y moral. Véase privatizar, «con recursos públicos», la sanidad. Esto tiene mayor coste para las arcas públicas -nuestro dinero- ¿cómo puede ser posible? ¿cómo se les deja hacer eso? ¿está penado? ¿tienen castigo?…. Vaya!! ya han vuelto a machacar la Constitución. 

Señores y señoras que han proporcionado esos planes maquiavélicos, leánse solo el Preámbulo  de la Constitución, y ya no lean más, es perder el tiempo, el resto también está quebrantado. Especular y negociar, de esta forma, con la Salud es vil y cruel. No sé si jurídicamente, me imagino que sí, se podría demandar a estos personajes, que actuando de esa manera, «atentan contra la vida». Una  tremenda insensatez…mala compañía…digo yo. La gestión privada con recursos públicos, hoy por hoy, no se sabe gestionar con integridad  -ahí están los datos-. Siempre hay  illuminatis con «ideas» que generan mucho gasto -y no valen para nada-. Siempre he dicho, y porque me he manejado en ambientes muy parecidos, que la Salud está en manos de la Cultura…y de momento, en relación a esa frase, se flojea un «poco», no va  con nosotros. Falta  base.

Siempre me he imaginado al dinero público como un gran queso que es desgarrado a dentelladas por ratas que pululan alrededor como satélites, y que «comen» trozos de este suculento lácteo, con la ayuda de otras ratas, serviles, que han podido entrar dentro del orondo queso. Que indignante, que impotencia ver y oír a aquellos que han procurado los recortes y sus consecuencias, y que tienen en su haber hechos no muy edificantes, reclamen, ahora, con cierta vehemencia, lo que ellos mismos han provocado; esto se llama cinismo y cara dura.  

Estos momentos y la forma de llevarlos, harán a unos grandes y a otros pequeños, muy pequeños…nada creíbles. Una pista, el que se instala en la queja y el victimismo continuo es evitado por los demás; aporta solo toxicidad, siendo necesario, en estos casos, colocarse una mascarilla virtual.

Espero que después de habernos puesto a prueba esta situación tan extrema, saquemos unas conclusiones positivas y totalmente tangibles… para que no vuelvan a comerse nuestro queso. 

Tenemos que arreglar las cosas que están totalmente «rotas». Y nosotros, los del pensamiento crítico, podemos echar una mano. Así de simple.

Carecemos de bonitas cosas…y necesitamos, como dice Serrat “que de vez en cuando la vida nos de un beso en la boca”

Kike Román – Romántico y amante de la Comunicación… para compartirla. Curioso como un niño, emprendedor como un joven.