Al menos un soldado de las milicias afines al gobierno reconocido por la ONU murió anoche en un bombardeo de las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia en la localidad de Janzur, en el suroeste de Trípoli, informaron fuente se de Seguridad.

Según las mismas, el bombardeo tuvo como objetivo el cuartel de la poderosa katiba (milicia) «Los caballeros de Janzur», situado a escasos 150 metros de la sede que ocupaba Naciones Unidas en la capital libia.

El ataque se produjo escasas horas después de que alrededor de una treintena de soldados de Hafter murieran a causa de una serie de bombardeos realizados en Gharyan, localidad situada a 60 kilómetros al sur de la capital donde las tropas de Hafter (LNA) tienen su cuartel general desde que hace un mes pusieran cerco a Trípoli.

Y en el área de Heera, donde el LNA aseguró el martes haber derribado un avión de combate vinculado al gobierno reconocido por la ONU en Trípoli (GNA) y capturado al piloto, al parecer un mercenario que se identificó asimismo como Jimmy Reis, portugués de 29 años.

A este respecto, Moahamad Guenono, portavoz de las milicias del GNA, negó que hubiera sido derribado alguno de los Mirage MG-1 que tiene a su disposición y la existencia del citado piloto, cuya imagen en vídeo las tropas de Hafter difundieron a través de la red social.

En los combates posteriores también perdieron la vida dos soldados del GNA y varios más resultaron heridos, informaron a Efe, por su parte, fuentes médicas.

El mariscal, que tutela el gobierno en Tobruk, inició el cerco a Trípoli el pasado 4 de abril, durante la visita oficial del secretario general de la ONU en Libia, Antonio Guterres, en la capital, en un claro mensaje a la comunidad internacional.

En las casi tres semanas de combates han muerto más de 270 personas, mientras que cerca de 1.300 resultaron heridas y más de 30.000 se han visto obligadas a desplazarse de forma interna, informó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los combates han afectado igualmente a los miles de migrantes que están confinados en centros de detención de Trípoli y a los que se intenta trasladar a lugares más seguros en el norte de la ciudad.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en marzo de 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes sobre la larga dictadura del depuesto Muamar al Gadafi (1969-2011).

Desde 2014 tiene dos gobiernos principales, uno impuesto por Naciones Unidas tras su fracasado plan de paz, y que apenas domina la capital, y otro liderado por el mariscal Hafter en la ciudad de Tobruk que controla en torno al 70 por ciento del territorio nacional.

A ellos se suma la poderosa ciudad-estado de Misrata, enemiga de Hafter, y decenas de milicias y de mafias dedicadas al contrabando de armas, personas, gasolina y otros productos que son el verdadero motor de su destruida economía.