La Corte Suprema del país rechazó una petición del fiscal del país para que el partido neonazi se disolviera sobre la base de que era «un partido extremista con tendencias fascistas», lo que lo hace incompatible con la constitución de Eslovaquia.

Eslovaquia podría convertirse en el último país europeo en caer bajo la influencia de la extrema derecha. Las encuestas predicen importantes avances para los neonazis en las elecciones del próximo mes. Kotlebovci-NSSNS, el partido de esa peligrosa ideología, sigue obteniendo un segundo lugar en las encuestas desde principios de diciembre, frente al quinto lugar en 2016.

Entre las políticas del partido incluyen el establecimiento de milicias para luchar contra un «terror gitano» que solo ven ello y la reintroducción del servicio militar obligatorio. El programa del partido se compromete a cerrar las fronteras de Eslovaquia para detener a las «hordas de inmigrantes musulmanes».

Marian Kotleba en una audiencia de 2019 de la corte suprema de Eslovaquia en Bratislava sobre si prohibir su partido

El líder del partido, Marian Kotleba, dijo que los judíos que viven en Eslovaquia están «intrínsecamente preocupados por todo lo que es eslovaco» y que «viven en nuestro territorio únicamente por la misericordia de la nación eslovaca». Dice, además, que el país está cometiendo «suicidio nacional» con fronteras abiertas, y que «ya no es un estado independiente y soberano» debido a su membresía en la UE.

En abril del año pasado, la Corte Suprema del país rechazó una petición del fiscal del país para que el partido se disolviera sobre la base de que era «un partido extremista con tendencias fascistas», lo que lo haría incompatible con la constitución de Eslovaquia. El tribunal dijo que no había motivos para disolver el partido porque la democracia no estaba en peligro inminente por su existencia.

«Un partido puede disolverse solo si realmente lucha contra la democracia y el estado de derecho, lo que no se ha demostrado en este caso», dijo la jueza Jana Zemkova en ese momento. «El tribunal no tuvo otra opción que negar la moción». El ministro de Justicia Gabor Gal dijo: “L’SNS es un partido fascista. El fascismo no tiene lugar en Eslovaquia «.

El populismo ha jugado a favor del partido. Su supuesta postura anticorrupción y sus promesas de gastar dinero en servicios de bienestar y salud han ayudado a ganar apoyos.

Las elecciones generales están programadas para el 29 de febrero de este año.