Parece que la extrema derecha empieza a perder la vergüenza y ya no les asusta soltar su verdadero pensamiento, ahora que ya no estamos en campaña, por muy ridículo e hilarante que este sea.

Un ejemplo de este ideario falto de sentido y alejado de toda realidad moderna (si fuese 1950 encajaría como un guante) lo puso este jueves la diputada del partido de ultraderecha Vox Alicia Rubio, a quien no le ha temblado la voz al afirmar este jueves en el Pleno de la Asamblea que “el feminismo es cáncer” y ha acusado a este movimiento de “representar fraudulentamente a las mujeres”. También ha dicho estar preocupada por el “lesboterrorismo” y el “pornofeminismo”, sea lo que sea esto.

Como no era suficiente esta falta de sororidad y de lucha por los derechos, la diputada ha añadido que ”pondría como asignatura obligatoria, en vez de feminismo, costura (…) empodera mucho coser un botón”.

Destacada que Rubio se ha pronunciado así en el debate de una proposición no de ley (PNL) propuesta por Unidas Podemos que incluía una batería de medidas para combatir los estereotipos sexistas en la escuela, que la Asamblea ha rechazado con los votos del PP, Ciudadanos y Vox. Las tres derechas siempre unidas para detener el avance de la igualdad. Parece que no quieren perder ese estereotipo de mujer que se queda en casa fregando mientras ellos acuden al Parlamento.

También ha cuestionado lo que ha denominado “las cuotas por entrepierna” en instituciones y empresas, dado que en su opinión conducen a “colocar” a mujeres “que no son válidas” en ciertos cargos y le ha sobrado tiempo para criticar la presentación de Podemos de datos sobre violencia machista a escala mundial. “Es como si, si hay hambre en el mundo, se insta a la Comunidad de Madrid a repartir bocadillos a todos los madrileños”, ha argumentado. “Ya se ve que las mujeres estamos mucho peor que en Arabia Saudí, estamos horrorosamente mal”.

Entre las medidas propuestas por Unidas Podemos, que había transaccionado la PNL con el PSOE y Más Madrid, estaba la creación de una asignatura de educación en valores que abordara la igualdad de género y la educación afectivo-sexual. También instaba al Gobierno a revisar los contenidos de los libros de texto para asegurar que estén “libres de estereotipos de género” y presten atención “a la representación de mujeres relevantes” en la historia. Y pedía, asimismo, “articular las medidas legislativas necesarias para no financiar con fondos públicos aquellos centros educativos que tengan una educación diferenciada por sexo”.

Llama la atención enormemente que haya mujeres que voten a este tipo de formación y que difunden sus ideas cargadas de intolerancia contra todo lo que no sea seguir los preceptos católicos, tan represivos para con la mujer, y comportarse como fieles temerosos de Dios. Que una mujer vote a este partido ultra es, permítante la brutalidad, como si un judío votase al partido nazi, un mexicano lo hiciese por Trump o un amante del toreo apostase todo por Pacma.

 

 

 

 

 

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