Hace unos días hablábamos de que España se ha convertido en un paraíso fiscal para las grandes empresas. Sumado a esto, los datos que sigue aportando la Agencia Tributaria destaca de una forma nítida el sistema fiscal roto en nuestro país, ya que los que menos ganan son los que más pagan.

En el año 2007 las empresas españolas aportaban casi el 25% de la recaudación anual a través del impuesto de Sociedades, hoy en día ese porcentaje se ha desplomado hasta el 11,9%, según los datos de la Agencia Tributaria. La aportación total de las personas con rentas inferiores a 60.000 euros fue de 46.717 millones de euros y el de las empresas de 23.143 millones en 2017.

A través del impuestos, el Estado recaudó en 2017 193.951 millones de euros. De toda esa cantidad, los tres gravámenes principales aportaron 74.828 millones (todos los tramos del IRPF), 63.000 millones (IVA) y 23.143 millones (Sociedades).

Las empresas que menos ganan cargan con un 25% de media por Sociedades

Este uso de la ingeniería fiscal para evitar pagar impuestos y la permisivilidad del Gobierno que lo facilita, se circunscribe únicamente a gigantes empresariales. El conjunto de las empresas españolas tiene que pagar un Impuesto sobre Sociedades muy superior a la media europea.

Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el tipo efectivo medio que pagan las firmas españolas es del 24,8%, frente al 20% de media en la Unión Europea. Esto coloca a España como el séptimo país con la mayor carga impositiva empresarial.

Un sistema fiscal roto: 27 multinacionales españolas con 25.000 millones de beneficio no pagan impuestos

La diferencia con 2007

Las personas con rentas menores a 60.000 euros aportaron en 2017 un total de 46.717 millones de euros, 23.000 millones más que las empresas y 6.000 millones más que esas mismas personas diez años atrás.

La recaudación de Sociedades fue en 2007 de 44.800 millones de euros, un 49% más. Las empresas aportaban más dinero al Estado vía impuestos que las personas con rentas inferiores a 60.000 euros, que tributaron un total de 40.494 millones de euros. Sin embargo, según los datos del Ministerio de Hacienda, los beneficios empresariales actuales son 28.000 millones superiores a los de 2007.

Los cambios legislativos derivados de la crisis se enfocaron en reducir la perdidas de las empresas y tras la leve mejoría tras el periodo de recesión, esta situación no se cambió: las empresas cada vez pagaron menos y la recaudación dependió cada vez más de las familias.

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