Un viaje virtual por los siete pecados ambientales en África: 2- Residuos electrónicos en Ghana

Juande D. Fernandez
Doctor en Ecología Terrestre. Responsable de Presencia Territorial de Greenpeace


En el anterior artículo empezábamos nuestro viaje por los siete pecados ambientales en África, hablando de la sobrepesca en Senegal y sus implicaciones para el medio ambiente y las comunidades locales. Ahora vamos un poco más al sureste, a Ghana, un país del tamaño de Senegal, pero con casi el doble de población, 24 millones de habitantes. Ghana es un país rico en recursos minerales, especialmente bauxita, oro y fosfatos. Como os podréis imaginar esto genera riqueza para unos pocos y pobreza y contaminación para la mayoría. Pero ya hablaremos del pecado ambiental vinculado a la minería en África en próximos artículos. En esta ocasión nos vamos a centrar en el problema de los residuos.

Hemos viajado hasta este país africano, porque junto a su capital, Akkra, se encuentra una de las principales plantas de “reciclaje” de residuos electrónicos en Ghana, el denominado Mercado de Agbogbloshie. Y hablamos de “reciclaje” entre comillas ya que es una zona sin control, donde estos productos son pisoteados y quemados para extraer las partes metálicas, principalmente aluminio y cobre, y venderlas, aproximadamente a dos euros cada cinco kilos. De esta forma muchas personas, incluidos/as niños/as, se intentan buscar la vida, entre basura tecnológica y sin ningún tipo de protección. Estas personas se encuentran expuestas a humos tóxicos que contienen dioxinas cloradas, cuya consecuencia más importante en el cuerpo humano es la capacidad de provocar cáncer. Y es que, como os podéis imaginar, este centro de “reciclaje” es uno de los puntos más contaminados del mundo. Según una investigación realizada por Greenpeace se encontraron altos niveles de metales pesados, tales como plomo y cadmio y también sustancias químicas como los ftalatos, grupo de sustancias conocidas por alterar la reproducción sexual. Una vez más, el daño al medio ambiente en África, también es contaminación y pobreza para las personas de este continente.

Desafortunadamente, esta no es una excepción en Ghana, en el país existen otros centros similares donde llegan nuestros teléfonos móviles, televisiones, ordenadores y otros residuos tecnológicos cuando ya no los queremos. A Ghana llegan por barco contenedores llenos de estos productos tecnológicos de marcas tan familiares como Philips, Sony, Microsoft, Nokia, Dell, Canon y Siemens, procedentes, entre otros, de países europeos. Como os podéis imaginar esta práctica no es legal, incumple la convención de Basilea,  que es el tratado internacional que controla los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos. Por ello, estos residuos son etiquetados de forma fraudulenta como «bienes de segunda mano». Incluso muchos de estos productos son exportados a África como cooperación al desarrollo, como una ayuda para disminuir la brecha digital del continente. Pero la realidad es muy distinta, la mayor parte de estos productos están rotos y no pueden usarse, y sólo aportan contaminación y pobreza al continente. Ghana es solo el ejemplo, otros países del continente, como Nigeria, también sufren la llegada de este tipo de residuos.

Más allá de los residuos tecnológicos, en África hay un problema con los plásticos, al igual que en el resto del mundo. Pero con algunas diferencias, mientra que en Europa o América del Norte el consumo de plásticos, sobre todo plásticos de un solo uso se ha incrementado en las últimas décadas. En África el consumo de plásticos me ha mantenido constante. Sin embargo, la cantidad de plásticos que se acumula en las ciudades, campos, ríos… se ha incrementado, ya que los sistemas de recogida y gestión de estos residuos son prácticamente inexistentes y una simple botella de plástico tarda sobre 500 años en degradarse. Esto no solo atenta contra el medio ambiente, sino también contra la seguridad alimentaria en el continente. En una investigación realizada en Mauritania se encontraron restos de plásticos en el 80% de los estómagos de las vacas, afectando a la producción ganadera.

Para solucionar el problema de los plásticos en África es imprescindible que tomen medidas a dos niveles. Por un lado disminuyendo su consumo, sobre todo los plásticos de un solo uso, algo imprescindible a nivel mundial. Pero también una mejora en la recogida, reutilización y reciclaje de los plásticos, sobre todo implementando sistemas de SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno). Afortunadamente son muchos los países que ya han empezado la guerra contra el plástico, especialmente las bolsas. Hablamos de países como Kenia, Ruanda, Mauritania, Etiopía, Sudáfrica, Botsuana, Somalia, Eritrea, Tanzania y Uganda, lo que resulta muy esperanzador. Con respecto a los residuos tecnológicos, las medidas a tomar no depende tanto del continente, sino de países que se encuentran más al norte. De que nuestros gobiernos cumplan con la legislación vigente y dejemos de exportar nuestra basura electrónica y que cada uno/a de nosotras/os seamos más conscientes de los impactos ambientales y sociales que tiene cada vez que decidimos tener el último modelo de móvil, cambiar de televisión solo por tener una más grande o un nuevo ordenador cuando el antiguo sigue funcionando. Solo así podremos frenar el pecado ambiental de los plásticos en África, en vez de hacer que crezca, como ocurre en la actualidad.

Un viaje virtual por los siete pecados ambientales en África. 1: Sobrepesca en Senegal


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