El hombre estaba siendo investigado por pedofilia y la chica tenía 17 años en el momento del asesinato

Una adolescente de Wisconsin se enfrenta a cadena perpetua tras confesar el asesinato de un hombre acusado por pedofilia y que presuntamente abusó de ella y la vendió a otros hombres para tuviesen relaciones sexuales con ella, según informó el periódico The Washington Post, que realizó una entrevista con la adolescente desde la cárcel.

Cuando se enfrentó a la policía, Kizer, que tenía 17 años en ese momento, confesó haber disparado dos veces en la cabeza a Randall Volar, de 34 años, en defensa propia, porque estaba cansada de que él la agrediera sexualmente.

Al matar al hombre —que se encontraba en libertad bajo fianza mientras estaba acusado de filmarse abusando de una docena de niñas, incluida Kizer—, la joven, que entonces tenía 17 años, entró en pánico e incendió su casa para tratar de ocultar las pruebas. También alegó que él la vendió a otros hombres para tener relaciones sexuales, por lo que sus abogados aseguran que la joven debería estar protegida por las leyes de víctimas de tráfico sexual.

El hombre estaba siendo investigado por acusaciones de tráfico sexual infantil. Cuando la policía confiscó ordenadores y otros datos electrónicos de la casa de Volar como parte de su investigación previa encontró imágenes sexuales de Kizer y de otras menores que no han sido identificadas. Además, se sabe que Volar pagó por un viaje de Uber para traer a la chica hasta su casa.

Alrededor de una docena de activistas contra la trata de menores y otras personas asistieron a los tribunales en apoyo a Kizer.

La adolescente enfrenta varios cargos por delitos graves, que incluyen homicidio intencional de primer grado, posesión de un arma de fuego e incendio provocado, según muestran los registros judiciales. Actualmente se encuentra detenida con una fianza de un millón de dólares.

Por otra parte, de acuerdo con los fiscales, Kizer no se dedicaba a la prostitución en el momento del crimen y su vida no estaba en peligro. Los fiscales además señalaron que existen pruebas, incluidas comunicaciones entre Kizer y su novio, de que el asesinato de Volar fue premeditado.

Ahora la joven enfrenta múltiples cargos por delitos graves, que incluyen homicidio intencional de primer grado, posesión de un arma de fuego e incendio provocado, según muestran los registros judiciales. Está detenida bajo fianza de un millón de dólares y su juicio está programado para febrero próximo.