Ignacio Escañuela Romana
Si la izquierda española quiere dar una alternativa real y efectiva en España, tiene que superar tres miedos. Y debe hacerlo casi inmediatamente.
Lo primero y urgente es crear una unidad completa en la pluralidad, que englobe a todas las izquierdas, superando la dicotomía sistema / antisistema. En una sociedad tan desigual como la española, donde los derechos laborales y de renta se incumplen, hay amplio margen para presentar una alternativa ilusionante y que afronte una mejora en los derechos sociales, y económicos, pasando por los civiles y políticos.
En segundo lugar, debe superar las divisiones por nacionalismos y regionalismos, y lo tiene que hacer desde un planteamiento de la nación política como consenso (en sentido de Rawls) de derechos y libertades lo más amplias posibles. Un proyecto positivo que, pasando por un federalismo amplio, sea capaz de distribuir símbolos de Estado a los diferentes territorios e identidades, y, sobre todo, ilusione en base a un avance real y efectivo en los derechos. En lo que nos une. Un consenso de libertad y pluralidad, y reconocimientos mutuos.
Finalmente, el tercer miedo es la apertura a una fuerza e izquierdas de nivel europeo. En la UE, las políticas monetarias y fiscales sólo pueden ser modificadas siendo fuertes a escala global. La izquierda española debe abrirse a Europa para ser un referente a escala continental. Si quiere tener éxito en la reducción de desigualdades y en la apertura de la esfera de derechos, debe modificar políticas comunitarias e instituciones europeas.
Sin este proyecto de unidad en la alternativa, que dé énfasis a lo que une y proponga un proyecto apasionante, con apertura al exterior, la izquierda no podrá ganar unas elecciones y gobernar para reducir desigualdades y situaciones de ausencia de derechos. Sin este impulso, seguirá mostrando impotencia para proponer y transformar.

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