Kieran Cooke

A pesar de los retrasos y de los informes acerca de enormes sobrecostes, están a punto de concluir las obras de la pomposamente llamada Gran Presa del Renacimiento Etíope o GERD (por sus siglas en inglés), que se está construyendo desde 2011 en el Nilo Azul al norte del país. En El Cairo, a casi 2.500 kilómetros más al norte, se observa ansiosamente cada paso del proceso de la GERD (la presa hidroeléctrica de 6.500 megavatios es una de las más grandes del mundo y la mayor de África).

Egipto se enfrenta a una crisis del agua. Un rápido aumento de la demanda debido al aumento de la población, la pésima gestión de los recursos y una falta de inversiones en infraestructura hídrica han hecho que Egipto sea uno de los países con mayor estrés hídrico del mundo. Según la ONU, al ritmo actual de consumo el país podría quedarse sin agua para 2025. La GERD exacerbará esta grave escasez de agua.

El Nilo Azul nace en Etiopía, se une al Nilo Blanco en Sudán y a continuación fluye hacia Egipto. El Nilo es la cuerda de salvamento de Egipto ya que más del 90 % de sus 100 millones de personas dependen de él para el agua potable y regar los cultivos.

Durante años Egipto ha considerado el Nilo de su propiedad. En un momento dado sus políticos hablaron de bombardear la GERD para preservar lo que consideraban su derecho histórico a las aguas del río. “Nadie puede tocar la parte del agua del Nilo que corresponde a Egipto”, afirmó el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi el pasado mes de noviembre. “Es cuestión de vida o muerte […]; este es nuestro país y se debe garantizar el agua a nuestros ciudadanos, de Asuán a Alejandría”.

Sin embargo, a pesar de todas estas palabras contundentes, El Cairo sabe que la GERD se convertirá en una realidad en un futuro cercano. El proyecto supondrá un profundo cambio de poder en la cuenca del Nilo, afirman quienes lo han seguido de cerca.

En el caso de Etiopía la GERD es fundamental para el desarrollo del país y un símbolo del renacimiento nacional. El objetivo no solo es proporcionar a Etiopía la electricidad que tanto necesita, sino también aumentar los ingresos vitales de la exportación vendiendo electricidad a los países vecinos.

“Tradicionalmente Egipto, en su condición de potencia de la región, se negó a aceptar que se construyera ninguna presa aguas arriba del Nilo”, afirmó Tobias Von Lossow, especialista en presas del Netherlands Institute of International Relations, que ha estudiado durante años la GERD y la compleja política del agua de la zona. “Entonces vino Etiopía y en contra de todo pronóstico y las dudas de muchas personas ajenas al proyecto, incluidos los egipcios, se ha construido el GERD. Sudán, la otra nación situada aguas abajo, ve beneficios en la GERD y apoya a Etiopía. Egipto se ha visto obligado a reconocer la nueva realidad, tiene que negociar con Addis Abeba de igual a igual”.

Escasez de electricidad

La preocupación más inmediata de El Cairo es cuándo se va a empezar a llenar el gigantesco embalse de la GERD y cuánto tiempo durará ese proceso. Si el embalse se llena en un periodo de tiempo relativamente corto (en menos de cinco años) se calcula que el flujo del caudal del Nilo a su paso por Egipto podría descender un 20 %. La reducción del caudal del Nilo podría llevar a una escasez de electricidad y un fuerte descenso de la energía generada por la presa hidroeléctrica de Asuán.

El Cairo quiere un proceso muy gradual de llenado que interrumpa menos el caudal del agua y se lleve a cabo en un periodo de entre 10 y 20 años. Etiopía, por su parte, quiere capitalizar las enormes inversiones que ha hecho y llenar el embalse de la GERD en un periodo de tiempo mucho más corto que permita empezar a generar electricidad y a venderla a los países vecinos.

“La gran pregunta es qué ocurre si cambia el clima y hay sequía durante el proceso de llenado de la GERD de modo que el caudal del Nilo descienda repentinamente de forma significativa”, afirmó Von Lossow. “Eso podrá llevar a un conflicto. El otro problema es que aunque la GERD está destinada exclusivamente a generar electricidad, regulará el flujo del caudal del Nilo Azul, lo que supondrá una mayor oportunidad de desarrollo de la agricultura y de la irrigación al otro lado de la frontera, en Sudán. Eso significaría que fluiría menos agua a Egipto”.

Por el momento los retrasos y los problemas financieros del GERD han dado a Egipto un tiempo muy necesario para tratar de resolver sus problemas crónicos de agua. Según el calendario original de construcción, se debería haber empezado a generar electricidad gracias a la GERD el año pasado, pero se han producido retrasos debido a diferentes factores. Etiopía ha financiado en gran medida la GERD, cuyo coste se calcula en 5.000 millones de dólares, ya que no deseaban que las instituciones crediticias y los bancos internacionales le impusieran restricciones.

Financiación por medio de la lotería

En una campaña de ámbito nacional se instó a la población a apoyar el proyecto por medio de una lotería nacional. De forma polémica se convenció a los funcionarios de que utilizaran parte de su salario para comprar bonos del proyecto. La Iglesia también se unió a la recaudación de fondos. Después se produjo una fuerte recesión en la economía etíope y la bonanza de varios años se convirtió en descalabro. Se pidió a los países amigos que acudieran en ayuda suministrando fondos. Los Emiratos Árabes Unidos suministraron 3.000 millones de dólares en ayuda e inversiones, y se pidió a Arabia Saudí que suministrara combustible durante un año aplazando el pago. China, que ya es un gran inversor en el país, se convirtió en un actor fundamental en la GERD con un préstamo de 1.000 millones de dólares para líneas de transmisión de energía.

En abril de este año llegó al poder un nuevo gobierno, encabezado por el primer ministro Abiy Ahmed. Se le considera menos nacionalista y más pragmático, y ha hecho todo lo posible para abordar los temores de Egipto respecto a la GERD. El pasado mes de junio se reunió con Sisi. Durante la reunión celebrada en El Cairo el presidente egipcio pidió a Ahmed jurar por Dios “ante el pueblo egipcio” que no dañaría a la parte egipcia del Nilo y Ahmed lo juró. “Hay muchas cosas que dependen de la química personal entre ambos líderes”, afirmó Barnaby Dye, especialista en presas de la Universidad de Manchester en Reino Unido. “El uso de las aguas del Nilo se rige de forma poco rígida por varios tratados y acuerdos, aunque a menudo se discuten. En última instancia lo que suele importar es cómo se llevan quienes están en le poder”.

Ahmed ha emprendido una investigación acerca de los enormes sobrecostes de la GERD. Acusada de malgastar millones de dólares, se ha sustituido a una empresa dirigida por el ejército etíope que era responsable del suministro de turbinas y otros equipos eléctricos. Se afirma que se deben enormes cantidades de dinero por su trabajo a Salini Impregilo, la empresa italiana principal contratista de la obra, aunque apenas se habla de los rumores acerca de los largos retrasos en el proyecto. La muerte el pasado mes de julio de Simegnew Bekele, el ingeniero jefe del proyecto y una figura muy apreciada en Etiopía, supuso otro revés para el proyecto. Bekele fue encontrado muerto de un disparo en su coche. La policía afirmó posteriormente que se había suicidado.

Egipto ha empezado a adoptar algunas medidas para prevenir una verdadera emergencia hídrica. Según un plan de gestión del agua a 20 años, se prevé gastar más de 50.000 millones de dólares en plantas desalinizadoras, incluida la que será la mayor instalación de este tipo del mundo. También se están poniendo en marcha nuevos planes de irrigación menos derrochadores. Se calcula que se pierde aproximadamente un 40 % de los recursos hídricos a causa de las fugas, por lo que se está invirtiendo más dinero en mejorar las tuberías viejas y en nuevas estaciones de bombeo.

Las críticas apuntan a que es demasiado tarde y las autoridades siguen siendo reticentes a reconocer la magnitud de la crisis del agua del país. Afirman que el gobierno de Sisi está obsesionado con proyectos caros y prestigiosos, como la construcción de un segundo Canal de Suez. El tiempo, como el agua, se está acabando.

  • Según el glosario de agua de la Agencia Europea de Medio Ambiente, “el estrés hídrico se produce cuando la demanda de agua excede la cantidad disponible durante un período de tiempo determinado o cuando su mala calidad restringe su uso. El estrés hídrico provoca el deterioro de los recursos de agua dulce en términos de cantidad (sobreexplotación de acuíferos, ríos secos, etc.) y calidad (eutrofización, contaminación por materia orgánica, intrusión salina, etc.). (N. de la t.).

Fuente

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

 

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