Javier F. Ferrero

Una epidemia de sarampión está azotando a un pueblo aislado amazónico en la frontera de Venezuela con Brasil ya que debido a su estado de aislamiento, tienen poca inmunidad a estas enfermedades comunes. La alarma es grande por la vulnerabilidad epidemiológica de este pueblo ante esta enfermedad.

La primera alerta llegó de parte de miembros de la organización Yanomami Hutukara, asentados en Brasil, quienes en marzo de 2018 reportan que había personas enfermas con sarampión en el sector de “Hokomawe y Momoi”, una región que abarca una extensa área con más de 11 comunidades en Venezuela y otras tantas en Brasil. 23 Yanomami llegaron a un Hospital en Boa Vista, capital del estado Roraima en Brasil, y que de ellos un caso está verificado para la enfermedad, mientras 22 se mantenían como sospechosos.

El Director de la ONG Survival, Stephen Corry, afirmó que “cuando los pueblos indígenas sufren enfermedades que nunca han conocido, muchos de ellos mueren, y poblaciones enteras pueden ser aniquiladas. Estos pueblos son los mas vulnerables del planeta. Asistencia medica urgente es lo único que evitará su devastación completa“.

Esta epidemia podría tener consecuencias catastróficas y podría matar a cientos de indígenas, a menos que se tomen acciones de emergencia.

Se supo que había otros 25 casos pertenecientes a las comunidades de Oroshi e Irotha. Es preocupante que de esos casos, 52% tienen más de 25 años. Además, la mayoría (88%) son de sexo masculino. Por tratarse de áreas de muy difícil acceso no se tiene precisión de cuál es el número real de indígenas afectados por esta enfermedad en esta zona fronteriza. Dado que estas comunidades en particular son de contacto reciente no han podido ser vacunados contra ésta y otras enfermedades que no les son naturales. Los organismos de salud regionales, según indican los indígenas, no han podido volver a entrar a la zona.

Preocupa que una población que no ha recibido vacunación esté o bien saliendo de sus comunidades a áreas donde el sarampión se encuentra como virus latente en pobladores vacunados, o bien en contacto con otros individuos enfermos, a los que presta “cuidados” durante la enfermedad. Esto constituye una grave amenaza para el pueblo Yanomami.

Hace falta contar con el apoyo nacional para que estos organismos puedan expandir sus actividades y atender esta emergencia sanitaria.

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